Aun recuerdo aquel día, imposible olvidarlo, yo tenía recién los 18 y tenia unas enormes ganas de saber lo que se sentía, de ir a aquel lugar prohibido, y experimentar lo que hasta entonces la sociedad me había prohibido. Pero, aquella vez entendí que todo tiene un precio que hay que pagar; mi vida hasta ahora no ha vuelto a ser la de antes, mis médicos no me dan más de unos pocos años debido al SIDA que adquirí. Así que como legado os dejaré este escrito, de lo que me paso el día en que decidí “salir del closet….”
Me llamo cesar (nombre ficticio como los demás nombres que aparecerán en este relato) acababa de cumplir los 18 y ese viernes decidí ir al bar gay que se encontraba en el centro de la ciudad, eran las 19 hrs. y yo parecía un idiota dando vueltas alrededor del lugar sin decidir a entrar en el. Mis manos sudaban, sentía que mi respiración no era la misma de siempre, mi corazón latía más rápido cada vez que pasaba por la entrada y un sujeto de no mal aspecto me miraba lascivamente (o al menos eso creía), varios homosexuales de los alrededores al verme pasar me invitaban a cenar, o a tomar un trago, uno de ellos al parecer no se anduvo con tantos rodeos y me dijo que estaba muy bueno y que si quería me hacia descuento, pero yo aún inexperto solo me sonrojaba y me alejaba sin voltear atrás, nunca antes ningún homosexual me había dicho abiertamente que quería acostarse conmigo, incluso yo nunca lo hubiera permitido, pero ese día era diferente, yo lo deseaba en mi interior, quería sentir la verga caliente de un hombre dentro de mi ano, quería tener su sabor en mi boca y quería sentir su semen en mi cara. Cada vez que me masturbaba me imaginaba a un hombre fornido, tomándome en sus brazos, besándome y yo devolviéndole el favor masturbándolo, quería que me pusieran a gatas en una cama con sabanas blancas, y que me escupieran el ano, después quería que uno de sus dedos me explorara antes de penetrarme, quería que me acariciara las nalgas como a las viejas en las películas porno, quería que su lengua lamiera mi ano lentamente, ya me imaginaba sintiendo esos escalofríos, me imaginaba como lentamente me introducía su verga dura y babeando semen en mi recto y comenzaba el vaivén, mi cara restregándose en las sabanas por la fuerza de la penetración, mi boca estaría entreabierta escurriendo saliva, y de mi saldrían unos pequeños jadeos de dolor y placer, me excitaría aun más oyendo al que me penetra gimiendo de placer, disfrutando de mi interior, y en un momento me imagino llenándome de semen las entrañas mientras el da un gran suspiro y se desploma sobre mi, después el me besaría en la boca, con su lengua exploraría mi boca entera, después me diría que me ama, y por ultimo y lo que a mi me da aún más placer sentiría como me coloca el pañuelo empapado con cloroformo sobre el rostro mientras me dice: “respira mi amor, respira”, me imagino como poco a poco mis ojos se cierran y cuando los abra estaré desnudo en su baño, amordazado y él parado junto a mi masturbándose, después al verme recuperarme de la anestesia el eyacularía y me llenaría el rostro de semen. Cuando el termine, una vez más mojará delante de mi el pañuelo con el cloroformo y lentamente me lo acercará a la cara, cuando despierte estaré desnudo en la cama y el a un lado mío acariciándome, y después………
Mi corazón latía más rápido al imaginar que aquello, aquella fantasía por mi tan añorada estaba próxima a hacerse realidad. Después de dar vueltas por el bar me decidí a entrar, mi cuerpo entero temblaba, mezcla de nerviosismo y de excitación. Al entrar me di cuenta de que estaba en el paraíso, los hombres podían besarse libremente y nadie los discriminaba, incluso podían agarrarse por encima del pantalón la verga y nadie lo notaba. Estaba tan emocionado observando que no me di cuenta cuando uno de ellos me acaricio las nalgas y me pregunto si venia solo. Yo, aun nervioso no sabia que responder era mi primer encuentro con un homosexual, y el al parecer intentaba tener una charla conmigo, y quizá algo más. Tímidamente conteste,”si, vengo solo”. Su cara esbozo una sonrisa, que de inmediato me atrajo. Roberto era su nombre, era un tipo bien parecido, al menos para mi así lo era, era blanco de cabello negro y de ojos de color azul, tenia facciones algo toscas pero su voz era muy varonil, no era fornido, pero en ese momento no me importo. Roberto me invito a tomar una cerveza y yo encantado acepte, charlamos durante un buen rato, me dijo que trabajaba como anestesiólogo cosa que a mi me excito mucho, podría decir que fue amor a primera vista, le pregunte el porque de aquella profesión, a lo que el me respondió que siempre le ha gustado ver dormir a las personas y más aún si son hombres bien parecidos como yo, me ríe de lo que me decía y no le tomaba nada de importancia, era mi primer encuentro gay, era el primer hombre que al parecer yo le había gustado, y que probablemente no solo podría llevar a cabo mi fantasía con el, sino que quizá podría ser algo más, duramos charlando durante un buen rato más, después el me dijo que si quería ir al baño con el, mi corazón latía a mil, yo sabía exactamente para que quería ir conmigo, “no seas tímido, yo se que tu lo quieres”, no pude negarme cuando el me dio la mano y me llevo a los baños, nos encerramos en uno y yo tome la iniciativa, tal y como había visto en la TV. que era esa mi única experiencia, lo comencé a besar por el cuello, después lo acariciaba como loco no sabía que hacer ni por donde empezar, él al parecer noto mi novates y me tomo de los brazos, me miro a los ojos y me dijo que me hincara, yo obedecí pero mis ojos no se apartaban de los suyos, con mis manos temblorosas le baje el cierre del pantalón y con una mano saque su verga, era la primera vez que veía una verga tan cerca de mi, su olor me provoco arcadas y vomite, yo estaba súper avergonzado, ya no quería ni voltearlo a ver, mi cara estaba roja de la pena, pero Roberto con una sonrisa me dijo que no me preocupara, que lo intentara de nuevo y me tomo de la cabeza, cerré los ojos y abrí la boca fue todo lo que hice, sentí algo caliente, oloroso y duro entraba a mi boca, de nuevo me dieron arcadas pero esta vez intente controlarlas, ya que tenía la verga de Roberto en mi boca era hora de hacer lo que tenía que hacer, recordé lo que hacían las viejas en las pornos y quise mamarla igual que ellas “ninguna vieja la va a mamar mejor que yo” pero de nuevo la realidad era otra, apenas y succionaba un poco y un liquido viscoso se mezclaba con mi saliva, provocándome aún más asco, vomite tres veces antes de poder colocarme de nuevo la verga de Roberto en la boca, intentaba lamerla con mi lengua pero de nuevo el asco me ganaba, Roberto al parecer se molesto un poco y me dijo que por lo menos lo masturbara. Tome la verga de Roberto con ambas manos y lo masturbe lo mejor que pude, “aahhhh, me vengo, ahhh, pontela en la boca”. Abrí la boca y me trague todo su semen, de nuevo no pude evitar el vomitar, pero por lo menos Roberto se fue satisfecho, al menos eso creí, “te espero adentro”. Roberto salió del baño mientras yo aún duré vomitando y esto fue lo que me costo la vida.
Al volver Roberto me dijo que me había pedido otra cerveza, yo despreocupado la tome y la bebí casi de un trago, seguimos conversando y al cabo de unos minutos mi cabeza empezó a sentir una punzada, los ojos me pesaban y me dieron ganas de vomitar, Roberto me pregunto si me sentía mal, yo no pude contestarle. Entonces me tomo del brazo y me saco del lugar, a mi me costaba mucho hablar, mi cuerpo ya no reaccionaba como yo quería, Roberto me llevo a un carro aparcado cerca del bar y me metió en el asiento trasero, recuerdo que cuando entre mi cuerpo se desplomo por completo, mis fuerzas se habían ido, pero no perdía la conciencia, entonces fue cuando Roberto entro por la otra puerta y se acerco junto a mi, saco de su pantalón una enorme verga y me la metió en la boca, yo lo único que sentía era algo duro dentro de mi boca pero no sentía nada más, mi cabeza seguía con una punzada, después sentí que me escurría algo por la boca, intente con mi ultimas fuerzas voltear hacia arriba y vi a Roberto con una jeringa. Me tomo con ambas manos y me bajo el pantalón, casi inmediatamente sentí un piquete y algo que entraba dentro, no duro mucho. Roberto me tomo con sus brazos y me incorporo, sus ojos miraban fijamente a los míos, y su boca se juntaba con la mía, mis ojos de repente se cerraron y lo último que sentí fueron los labios de Roberto rozando los míos.
Lo siguiente que recuerdo fue estar en una cama boca abajo, y alguien encima de mi, mi vista era muy borrosa, mi cuerpo poco a poco fue recuperando sensibilidad y un dolor intenso se apoderaba de mi ano, sentía como si tuviera fuego en el trasero, apenas y quise moverme cuando un nuevo pinchazo se insertaba en mi nalga, y rápidamente mis fuerzas se desvanecieron y de nuevo todo se oscureció.
De nuevo mis ojos se abrían con esfuerzo, y pude darme cuenta de mi situación. Estaba atado de pies y manos en una cama, tenia cinta en la boca y al parecer estaba completamente desnudo. No recuerdo con exactitud cuanto tiempo paso de que había recobrado el conocimiento cuando una puerta se abrió y un sujeto desnudo y con un pasamontañas cubriéndole el rostro apareció parado junto a mí. Me quede helado al verlo, no sabía que era lo que estaba pasando, quien era ese sujeto y que quería, no podía ser Roberto puesto que este que estaba junto a mí, era más alto y mas fornido, tenia unos brazos enormes parecía que iba diario al gimnasio, su color de piel era morena. Yo estaba muy nervioso no sabía que me iba a hacer ese sujeto, de repente una voz proveniente de atrás del sujeto le dijo: “solo tienes 20 minutos, así que apresúrate”. Intente safarme de las ataduras pero lo único que conseguía era lastimar mis muñecas. El sujeto que estaba junto a mi, se acostó a un lado mió y con una de sus manos me comenzó a acariciar, yo luchaba y gemía pero la mordaza me había imposibilitado hacer algo, el sujeto continuo acariciándome, primero paso su mano por mis piernas, y lentamente llego a mis genitales, acaricio mis bolas y con su mano tomo mi verga y comenzó a masturbarme. Yo intentaba resistir a aquel acto, nunca me había pasado nada similar, mi mente estaba confusa, este sujeto me estaba violando y yo no podía hacer nada. A pesar de mis lagrimas, el sujeto continuo masturbándome cada vez con más fuerza, mi verga, contra mi voluntad, empezó a reaccionar ante aquella estimulación, y pronto estuvo erecta, el sujeto cada vez me la jalaba con más fuerza, parecía que me la quería arrancar, de un momento se detuvo y me miro a los ojos, después volteo hacía atrás y le dijo a una persona que no alcance a reconocer “o le das algo para que este tranquilo o no te pago”, a lo que la voz de atrás respondió “en seguida”.
Mis ojos seguían secretando lágrimas de desesperación y de miedo, pero al parecer nada de eso funciono, un sujeto con bata blanca se acerco a un lado de la cama donde me encontraba amordazado y desnudo, y de un mueble, saco un frasco, el sujeto también llevaba un pasamontañas en el rostro. Vi como tomaba un pañuelo y abría el frasco, después vertía el contenido del frasco sobre el pañuelo, volteo hacia mí y me coloco el pañuelo en la cara, obligándome a respirar aquella sustancia. Solo hicieron falta dos inhalaciones para que mi cuerpo se aflojara y mis ojos comenzaran a cerrarse. En la poca conciencia que aún me quedaba logre vislumbrar que era aquello que me obligaba a respirar, era eso también parte de mi fantasía, que ahora ya no lo era, era realidad y al parecer la realidad es más desagradable.
Cuando desperté quise mover mi cuerpo pero aún me encontraba en la misma situación de antes, tenía un fuerte dolor en mi ano, y mi boca tenia un sabor desagradable.
“ya despertaste, mi amor”. Al escuchar esa voz de inmediato la reconocí, era Roberto. Junto a mí de pie y con una bata blanca. El me miraba con una sonrisa y me decía que lo perdonará pero que lo necesitaba hacer. Quise hablar pero mi boca aun estaba sellada. “shhshhh, shhh, quédate quieto mi amor, tienes un culito muy apretadito, el mejor culo que haya probado, y ahora es solo mío, mío para siempre”. Roberto hablaba como un maniático, me daba miedo, pero nunca perdía su sonrisa en la cara.
Roberto me desato los tobillos y se subió a la cama, se quitó la bata, que era lo único que traía puesto, su verga era enorme, y ya goteaba líquido seminal. Me tomo de las piernas y las doblo hacia arriba completamente, dejándome las rodillas casi en la cara, y su verga apuntando directo a mi culo. “mmmmmmmm, mmmmmmm” movía mi cabeza de manera negativa, esperando que Roberto cambiara de opinión, me movía frenéticamente, quería despertar del sueño, quería regresar a ese momento antes de entrar en aquel bar de mierda, pero nada pasaba, un dolor inmenso me volvió a la realidad, era una estacada durísima, Roberto ya estaba dentro de mi, y cada vez se metía con más fuerza, “mmmmmmm, mmmmm”, podía sentir sus bolas chocando con mis nalgas, sus jadeos a unos centímetros de mi cara, no podía creerlo, la fantasía que yo siempre había tenido se estaba volviendo realidad pero de alguna manera no sentía placer, sentía dolor, asco, miedo, y Roberto era el único que mi cuerpo le satisfacía. El dolor era enorme que ya me encontraba en un estado de semiinconsciencia, y un chorro de líquido caliente en mis entrañas me despertaba de nuevo, el gemido de placer de Roberto, y un nuevo chorro. Justo cuando pensé que todo había terminado, Roberto, sin sacar su verga de mi recto, de nuevo comenzó un nuevo vaivén, mi esfínter al parecer ya se encontraba más dilatado y el dolor fue menos intenso, al poco tiempo otros dos disparos de semen me inundaban el culo. Era la primera vez que eyaculaban dentro de mí, y nunca pensé que sería de esa manera. Roberto saco su verga de mi ano se puso la bata y me quito la cinta de la boca, mi cuerpo no se movía en absoluto, mis piernas aunque no estaban atadas no reaccionaban, Roberto saco unas pastillas y las puso en un vaso con agua, me tomo de la nuca y me hizo beber el agua, a lo que hice sin oponer resistencia. Roberto tomo su verga que ya había perdido la erección y me la paso por las piernas, embarrándome lo que le quedaba de restos de semen, “perdóname, pero no te puedo dejar ir, pero no te preocupes soy anestesiólogo recuerdas, te mantendré dormido la mayor parte del tiempo mientras atiendes a los clientes, después te dormiré mientras te hago el amor, y también te dormiré para bañarte. Mientras el me decía esas cosas sin sentido pude notar como su verga se hacia dura y recobraba su erección, la tomo con una mano y empezó a masturbarla, “ya duérmete, así podré cogerte más rico”. Mis ojos no respondían, poco a poco, fui quedándome dormido……
Roberto me mantuvo en esa cama atado durante 2 años, el hacía negocio con traficantes para ir a tener relaciones sexuales, yo no era el único a lo que después me di cuenta, había más habitaciones donde había más hombres en mi misma situación, probé de todas las drogas para dormir, fui violado de todas las formas, no recuerdo haberme bañado durante todo ese tiempo, ya que antes de bañarme Roberto me inyectaba y me bañaba mientras estaba anestesiado, al mismo tiempo que me cogia.
Al cabo de ese tiempo, mi ano era ya inservible, no controlaba mis esfínteres, estaba muy delgado casi anoréxico, Roberto decidió que ya no le servía más y fue cuando me dio una última inyección. Desperté en un hospital hace tres semanas, me di cuenta que las fantasías no existen en la realidad. Las autoridades hoy buscan a Roberto, pero no creo que lo encuentren.
Que hermosa mujer es loreta, con su 1.60 de estatura, su cabello lizo y negro hasta los hombros y su culito apretado y respingado es una mujer esplendorosa,
Fue cuando vine a vivir a esta ciudad, para ser más preciso a este edificio, coincidencias de la vida ella es mi vecina,
“buenos días pablo”
“buenos días loreta”
Otra coincidencia, siempre salimos a la misma hora, ella al trabajo y yo a otro trabajo, desde el primer día que la vi supe que tenía que cumplir con mi deseo, su nariz era la indicada para cumplirlo, al mirar sus ojos mi fantasía era verlos cerrarse lentamente, cuando miraba su boquita la idea de que estuviera abierta después de estar caída me provocaba una sensación única,
Loreta siempre usaba minifaldas y blusas muy escotadas, razon por la cual todas las personas del departamento la consideraban como la más puta,
Pero en lo que las demás personas se fijaban para mi era de poca importancia, a mi solo me interesaba verla desvanecerse en mis manos, quería verla resistirse y quería verla doblegada ante lo inevitable,
“buenas noches pablo”
“buenas loreta, que coincidencias verdad?”
Los sábados siempre salía a fiestas con su inseparable amiga, lucía, los sábados eran también los días que yo salía,
Coincidencias otra vez, la vida no es más que eso, coincidencia, es coincidencia estar vivo, es coincidencia haber coincidido contigo, haber nacido el mismo día que me arrestaron años después, coincidencia haber estado ahí justo donde estaba la policía.
Lucía a diferencia de loreta era de cabello rizado, nada fea, pero sin llegar a ser modelo, era como una mujer normal de 29 años, aunque lo único que si es de destacar es su trasero, siempre usaba pantalones entallados y eso provocaba que su culo dejara ver esas formas tan increíblemente llamativas,
Un día me entere que su fiesta se había cancelado; ellas molestas por el hecho, decidieron quedarse a ser su propia fiesta en su departamento,
Esa era mi oportunidad,
“chema, tráete el cloroformo, que hoy hacemos fiesta”
Chema era mi amigo inseparable, lo conocí en la cárcel, coincidencias mas coincidencias, su afición era igual a la mía,
Toc, toc,
En cuanto la puerta se abrió un encapuchado se abalanzo sobre loreta, cubriendo su nariz con un pañuelo con cloroformo,
Lucía al ver esto intento ayudar a su amiga, pero un segundo encapuchado repitió la misma operación que previamente había hecho con loreta,
Cuando ambas estuvieron completamente fuera de combate, los encapuchados se voltearon a ver y su mirada supo lo que después seguiría: mucha diversión,
Pasado un par de horas loreta y lucía comenzaron a despertar,
“estábamos esperando a que despertaran”
Sentadas en el sofá y sorprendidas de lo que ocurría intentaron sobornar a sus agresores,
“quieren dinero?, tómenlo esta en ese cajón, pero por favor no nos hagan nada”, -suplicaba loreta-
Lucía solo se limitaba a observar lo que sucedía, ya que ella era la más asustada por la situación,
“no queremos dinero, queremos vengarnos”
Los ojos de loreta denotaron espanto al escuchar esas palabras,
“vengarse, de que? Nosotras no le hemos hecho nada a nadie”
Los dos encapuchados rieron, y uno tomo por el cuello a loreta mientras acercaba su lengua a su boca,
“vengarnos de ustedes, por estar tan buenas”
Ya llorando ambas, intentaron persuadirlos de lo contrario,
“por favor, no se quienes son ustedes, pero por favor no nos lastimen, no le diremos a la policía”
“yo se que no lo harán, pero el saber que existen viejas tan hermosas como ustedes, y que se sienten muy prepotentes no lo podemos permitir”
Loreta y lucía creían saber cuales eran las intenciones de esos encapuchados,
“nos van a violar?”
“será algo mejor” dijo uno de ellos
Uno de ellos tomo un frasco y un pañuelo, loreta al ver lo que hacía sintio miedo recordando lo que hace unos momentos le habían hecho,
“no por favor, no eso otra vez”
El sujeto le dio el frasco a loreta junto con el pañuelo, loreta se asusto, y antes de que ella pudiera decir algo el segundo sujeto saco una pistola y le apunto en la cabeza a lucía,
“si no quieres que le vuele la cabeza harás lo que te ordene, entendiste?”
“¿Qué quieren que haga?”
“destapa el frasco”
Loreta con su mano temblorosa destapo el frasco como le ordenaban,
“moja el pañuelo ¡”
Loreta coloco el pañuelo en la boca del frasco y volteo el frasco con el cloroformo,
“cuanto le pongo?” preguntaba loreta tímidamente
“Hasta que escurra”
Loreta, vertió una buena cantidad de cloroformo sobre el pañuelo y pronto comenzó a escurrir,
“cierra el frasco y ponlo sobre la mesa”
Loreta, completamente pálida por el miedo, obedeció las órdenes de ese sujeto,
Con el pañuelo con cloroformo en la mano loreta, volteo a los encapuchados como esperando a recibir más ordenes,
El que apuntaba con la pistola a la cabeza de lucía dijo:
“Duérmela ¡”
“que?” –Preguntaba impávida loreta-
“no te hagas pendeja, quiero que la duermas”
“es mejor que obedezcas, o la pistola se va a disparar” –le decía el otro encapuchado-
“pero que hago?”
“ponle el pañuelo en la nariz, y sostenlo ahí hasta que este bien dormidita”
Lucía, lloraba y se mostraba temerosa ante lo que sucedía delante de sus ojos, pero con una pistola en la cabeza, le resultaba imposible hacer algo, lucía estaba a punto de ser anestesiada sin su consentimiento y ella tenía que aceptarlo,
Lucía en ese momento recordó varias películas en donde las mujeres son anestesiadas con el cloroformo,
“Tarde o temprano me tenía que pasar” –pensaba lucía-
Loreta, temblando acerco lentamente el pañuelo hacía el rostro de lucía,
“eso así, vas bien cabrona”
Lucía, al ver lo inminente que era su cloroformización, solo pudo cerrar los ojos para no ver lo que sucedería,
Loreta se encontraba a escasos centímetros de la nariz de lucía cuando, una voz interrumpió,
“espérate, así no”
Loreta retrocedió inmediatamente y lucía abrió los ojos asustada de lo que había oído,
“no quiero que cierres los ojos, quiero que tengas los ojos abiertos, hasta que el cloroformo te haga efecto”
Lucía no comprendía las razones de aquella orden pera dada su situación no le quedaba otra más que cumplirla,
“otra vez, acércale el pañuelo”
De nuevo loreta acercaba el pañuelo al rostro de lucía, esta vez lucia mantenía los ojos abiertos contra su voluntad,
A pocos centímetros de distancia, lucía ya podía percibir el olor del cloroformo, y pronto comenzó a sentirse un tanto relajada,
“pero será tan malo, ser anestesiada por la fuerza?” –Se preguntaba lucia en esos momentos-
Lo último que recordaba de hace unos minutos fue que un sujeto la tomo por atrás y le puso el cloroformo en la cara, al principio fue un olor muy intenso pero poco a poco se fue relajando y después cuando se dio cuenta ya estaba en el sofá, frente a estos dos sujetos,
Lucía pensaba esto cuando sintió un pañuelo húmedo en su nariz, que la hizo volver a la realidad, el olor era muy intenso, tanto que le hizo cerrar los ojos por unos instantes, pero una leve presión por parte de la pistola en su cabeza la hizo recordar lo que le habían dicho, así que abrió sus ojos nuevamente, sentía ardor en su nariz y en sus labios que era donde el pañuelo estaba, no sabía si contener la respiración o inhalarlo de un solo golpe,
“mas te vale que empieces a respirar”
Oyendo a ese sujeto tomo la decisión, y comenzó a respirar, sin darse cuenta el ardor que sentía en su cara había cesado, ahora ella respiraba por inercia, no podía dejar de respirar, sus parpados le comenzaban a pesar, y lentamente se iban cerrando, lucía trataba de no dejarse doblegar tan fácilmente, pero su cuerpo ya no respondía, dejo de sentir primero su boca y su nariz, después buscaba desesperadamente sus brazos y piernas pero no respondían, no sabía si aún los tenía en su cuerpo, su cabeza se apoyaba completamente contra el pañuelo que tenía en el rostro, la presión de la pistola que tenía en la cabeza había desaparecido, lucía quiso emitir algún sonido para comprobar que aún estaba viva pero, nada pasaba, su voz se había ido, se la habían robado, su mente también comenzaba a esfumarse, ya no sabía quien era, no sabía porque estaba ahí, no sabía quien era la mujer que frente a ella la miraba con ojos de espanto, y que lentamente se iba haciendo borrosa, lucía no se dio cuenta cuando todo se oscureció, y parecía que caía en un túnel sin fin,
“ya se durmió?” –preguntaba uno de ellos-
“parece que si, haber quítale el cloroformo”
Loreta retiraba el pañuelo con cloroformo de la cara de lucía y esta se desplomaba sobre el sofá completamente narcotizada,
Los ojos de loreta contemplaban con miedo como lucía yacía doblegada por el cloroformo, y se desconcertaba al no saber que era lo que sucedería después,
“ahora te toca a ti” –dijo un encapuchado-
“no, no por favor, haré lo que quieran, pero no me hagan eso, se los ruego”
Loreta se postro ante los pies de uno de los sujetos e imploraba su misericordia, tal cual lo hubieran hecho los plebeyos ante los reyes,
Ambos sujetos se miraron el uno al otro y comenzaron a burlarse de loreta,
“eres una cobarde, aparte de puta cobarde”
“no vales nada, a tu amiga no le dio miedo y a ti si, jajaja”
“por favor, no lo hagan”
“lo haremos de todos modos, es parte de nuestra venganza, así que prepárate a dormir”
El encapuchado que portaba el arma apunto hacía la cabeza de loreta y corto cartucho frente a ella,
Loreta, lloraba y suplicaba pero nada de eso conmovía a esos sujetos que se encontraban dispuestos a todo,
“si no quieres que te dispare, harás lo que te ordenemos entendiste?”
Lorena entre gemidos logro emitir un escueto “si”
Uno de los encapuchados saco un cubre boca tipo mascara color blanco como los que usan los obreros en las fabricas, y coloco un pedazo de algodón en su interior,
“suelta el pañuelo que tienes en la mano y toma este cubre bocas”
Loreta obedeció y cuando tuvo el cubre boca en su mano uno de ellos le dijo:
“toma el frasco con el cloroformo, y ponle al algodón la misma cantidad que le pusiste a tu amiga”
Loreta comprendió que sería inútil negarse a las peticiones de esos sujetos y accedió a hacer lo que le pedían,
Loreta vertió una buena cantidad de cloroformo en el algodón que llevaba el cubre boca y volteo a ver a los encapuchados,
“póntelo en la nariz y amárratelo a tu cabeza” –fue la orden-
Lentamente loreta acerco ese cubre boca a su cara, cuando su nariz recién hizo contacto con el algodón con cloroformo loreta por instinto lo alejo de ella,
“que te pasa estupida?, quieres que te haga un hoyo en la cabeza?”
“por favor no me hagan dormirme, huele muy mal”
“no seas mentirosa perra, a las mujeres les gusta, y mejor que hagas lo que te decimos o te metemos una bala en la cabeza”
Loreta de nuevo acerco el algodón a su rostro y esta vez si lo pego a su nariz,
“eso es, bien hecho puta, ahora antes de que te duermas amárratelo a la cabeza”
Loreta comenzó a amarrarse el cubre boca, mientras que intentaba no respirar el cloroformo, como antes también lo hubiera intentado lucía,
Cuando se amarro el cubre boca con el algodón con cloroformo, los dos sujetos comenzaron a acariciarse sus vergas,
Loreta al verlos sintió miedo, pues pensaba que la iban a violar, loreta pensaba que para eso las querían dormir, para violarlas sin que ellas se dieran cuenta,
En todo caso si eso fuera verdad “me conviene no darme cuenta” –pensaba loreta-
Y fue así como empezó a inhalar los vapores anestésicos del cloroformo,
“acuéstate, boca arriba”
Loreta ya sin opciones obedeció y se recostó sobre el suelo cerca de donde colgaba el brazo de lucía que ya se le había adelantado,
El cuerpo de loreta se fue aflojando poco a poco, sus músculos se colapsaron y la cara de loreta miraba fijamente a la de lucía, tal como esta última lo habría hecho antes de entrar al sueño forzado,
“continua así mamacita, sigue, que ya casi termina”
Loreta entraba una vez más al túnel oscuro que la alejaba del mundo de los vivos.
Cuando loreta quedo completamente sedada por el cloroformo, sin quitarle la mascara que tenía en la boca, los encapuchados sacaron sus vergas completamente erectas y babeantes y comenzaron a masturbarse,
Casi al unísono como si estuvieran perfectamente sincronizados los disparos de leche caían en el cuerpo de loreta y de lucía,
“ahhhhhhhh”
“ahhhhhhhh”
Loreta abría los ojos con mucha pesadez, aún tenía la mascara atada a su cabeza, pero el olor del cloroformo ya había pasado, con mucho esfuerzo logro quitarse la mascara de su rostro y pudo divisar a lucía que se encontraba en la misma situación de ella, ambas intentaban salir de los efectos del cloroformo,
“estas bien lucía?”
“ahhhhgg, eso creo”
“esos malditos, son unos cerdos”
“no las violamos no se alteren muchachas”
Loreta y lucía al escuchar que era la misma voz de uno de los encapuchados comenzaron a temblar, y con voz tímida lucía pregunto:
“que quieren?, por favor díganos y váyanse”
“ya se los dijimos, queremos venganza”
“pero nosotras que tenemos que ver con ustedes?”
“ustedes están muy buenas y son muy creídas”
“por favor, quien le dijo que hicieran esto?”
Sin contestar nada uno de los encapuchados apunto nuevamente contra la cabeza de lucía,
“por favor que quieren?” –Preguntaba loreta-
“aún nos queda mucho cloroformo así que nos lo vamos a acabar”
Al escuchar esto las voces de loreta y de lucía se combinaron y una sola suplica se escucho,
“por favor ya no, háganos lo que quieran pero ya no nos duerman, se siente muy feo”
Un golpe con la culata de la pistola en la mejilla de lucía las hizo callarse,
“harán lo que les ordene o ninguna sale con vida”
Loreta y lucía sabían que no tenían escapatoria, salvo una la resignación,
“quiero ver quien aguanta más” –dijo uno de los encapuchados-
El frasco con cloroformo se abrió, y dos pañuelos fueron los que mojaron, se los dieron a loreta y a lucía,
Las lágrimas de ambas eran incesables, y su mano temblaba al sentir la humedad fría del cloroformo,
“quiero que se lo pongan en la nariz al mismo tiempo, una a la otra”
Loreta y lucía escurriendo lagrimas sabían que terminarían haciéndolo de todos modos así que pensaron que entre más rápido sería mejor para ambas,
Tímidamente loreta miro fijamente a los ojos de lucia y sin dejar de mirarse sus brazos se cruzaron cubriendo el rostro de su amiga con el cloroformo,
Con la mente en blanco de ambas y sosteniendo cada una un pañuelo con cloroformo, sus lagrimas cesaron, y sus parpados fueron cayendo lentamente, ellas continuaban mirándose a los ojos, y continuaban respirando con la misma intensidad cada una, era una respiración lenta pero constante,
“son un par de putas”
Los sujetos tomaron los brazos de ambas y las ayudaron a seguir con el pañuelo con cloroformo en el rostro de cada una,
“respiren cabronas, respiren”
Una vez más todo se oscurecía para ambas chicas y en un sueño profundo eran sumergidas,
Después de que se durmieron por completo, los sujetos, las acomodaron sentadas una junto a la otra con sus cabezas apoyadas una a la otra, y comenzaron a masturbar sus vergas hasta que alcanzaron un nuevo orgasmo y se vaciaron sobre ellas,
Los encapuchados comenzaron a tomarles fotografías en diferentes posiciones, mientras ellas dormían, eran fotos de ellas desnudas, fotos de loreta lamiéndole el coño a lucía, fotos de loreta cloroformizando a lucía y viceversa, también fotos de ambas cloroformizándose al mismo tiempo,
Cuando los efectos del cloroformo comenzaban a menguar, los encapuchados les aplicaban otra nueva dosis,
Loreta apenas e intentaba abrir los ojos cuando un algodón empapado con cloroformo la obligaba a regresar por donde vino,
Así las mantuvieron por horas, narcotizándolas, fotografiándolas y masturbándose cada vez que caían dormidas, hasta que el cloroformo se agoto,
“es hora de irnos, chema”
“bueno, y que? hacemos lo de diario?”
“si, en cuanto publique las fotos en la Web, te doy tu parte”
“me fascina Europa, pablo, aquí puedo hacer lo que quiera”
“vamonos, ya no se vayan a despertar, háblale a la policía y deja el rollo de esa cámara”
“…. encontramos a dos prostitutas que al parecer se estaban drogando y no dejaban dormir, junto a ellas había un rollo fotográfico que al revelarlo………”
Coincidencias, siempre son coincidencias.
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Dormirlas con cloroformo, dormirlas con una inyección, dormirlas con una pastilla en el vino o simplemente con un golpe en la cabeza, la elección es propia de cada individuo, dependerá de que tan astuta sea el alma del anestesista, pero si una mujer es hermosa el método sale sobrando, lo importante es tenerla tendida a nuestros pies, tenerla ahí, indefensa lista para llevar a cabo nuestras más perversas fantasías, un amor necrofilico dirán algunos, una perversión sexual dirán otros, mera diversión los menos fanáticos, para mi (y para los que conocedores) esto es un arte, es la máxima satisfacción del espíritu humano, solo comparable con la de encontrarse a Dios.
No importa la condición de la mujer, pobre, rica, divorciada, soltera, ninfomana, prostituta, lesbiana, o monja, solo basta unos segundos para dejarlas sin sentido, solo un poco de astucia y casi nada de fuerza y listo, no habrá mujer en el mundo que lo resista. “una mujer como tú, nunca se acostaría con alguien como yo, la única forma de hacerlo es drogándote primero”, estas palabras fueron pronunciadas por un japonés no hace mucho tiempo, y que verdad existe en estas palabras, para que desperdiciar poemas innecesarios si existe el poema de Morfeo al que ninguna se resistirá….. “Manuel estas ahí?, ya deja de estar hablando idioteces y abre la puerta, carajo¡”
La puerta de hierro rechina como respuesta a la fuerza impuesta desde dentro, “¿me distraes, no ves que ocupo practicar más para la obra?”.
“a mi no me importa tu obra, ve y tráeme unos cigarros, después sigues con esas tonterías”
Una mueca de indeferencia, una mirada de odio y al final un libreto al suelo, el joven Manuel sale de su estancia cogiendo el dinero a la pasada con rumbo incierto,
“maldito enrique, desde que llegamos a España no me ha dejado en paz”, en medio de las cavilaciones una mujer sin fijarse en el guatemalteco de Manuel hace que este caiga al suelo y con este las monedas para los cigarros.
La rubia de ojos azules, con piernas largas y blancas que no alcanzaban a cubrir una minifalda roja que ella llevaba, fueron una contemplación para los ojos de Manuel, que no sabía si era una diosa a la que veía o simplemente era una humana deslumbrante.
Por fin la mujer se da cuenta de su acción, y las miradas se cruzan por un instante…
Ella yacía sobre una plancha metálica, amordazada, y completamente desnuda, sus ojos azules abundaban en lagrimas que escurrían por sus mejillas rosadas, Manuel desnudo y con una cámara en la mano filmaba aquel suceso, mientras que con una mano sostenía la cámara con su otra mano sujetaba su verga, después filmaba su verga sobre las tetas de aquella rubia, lentamente la deslizaba hasta acercarla a su rostro, ella volteaba la cara pero aquella verga que tenía vida propia la seguía, “estas bien sabrosa, perra”, Manuel y su verga estuvieron jugando con la rubia durante un momento, luego se alejó y tomo una jeringa, la rubia al ver aquella jeringa con un liquido azul se asusto y movía su cabeza de un lado hacía otro, aquella reacción de miedo solo propiciaba que Manuel se excitará aún más, destapo la jeringa, y acerco la aguja puntiaguda al rostro de aquella desdichada, mientras esta seguía negando lo inevitable, “¿Qué te pasa zorrita?”, sin más cavilaciones la aguja penetró el brazo de la rubia administrando todo ese liquido azul en su cuerpo, la aguja salió y con ella unas gotillas de sangre, Manuel fue de prisa por su cámara y continuo filmando, hizo un close up a la cara de la rubia, no se movió ni un instante, no habían pasado dos minutos cuando la rubia dejo poco a poco de llorar, su respiración agitada hasta entonces se hizo lenta, sus parpados temblaban, como unas persianas cuando les da el aire, pero ambos parpados bailaban de forma distinta, el de la derecha, intentaba mantenerse arriba por más tiempo mientras que su opuesto, no resistió y pronto cayó fulminado, uno cerrado mientras el otro con un esfuerzo sobrehumano trataba de luchar, una lucha que no podía ganar, antes de cerrarse una nube blanca se dejó ver tras este que en un instante desapareció por completo, la cámara se alejó del rostro de la rubia, ahora solo afocaba a la jeringa que aún tenía rastros de sangre en la punta, tomo un frasco, de donde había sacado la sustancia y enfoco la etiqueta, su nombre……
Ella despertaba lentamente, con gran esfuerzo, su cuerpo era como de metal, no podía moverlo a su voluntad, su vista no distinguía objeto alguno, había tenido un sueño extraño, no recordaba cual era, pero esperaba no volver a tenerlo, un frío metálico calaba su espalda, de pronto el viento de la lucidez choco con ella, vio en donde se encontraba y supo que su sueño era en realidad una pesadilla; desnuda yacía, más ahora se encontraba libre, con pasos lentos intentó avanzar, el suelo parecía hielo y la luz blanca le quemaba los ojos, su cuerpo chocaba contra todos los obstáculos, su mente giraba como trompo sin acertar a detenerse, una puerta y pensó que era el despertar de aquel sueño agobiante, camino solo unos pasos antes de que una sombra la asiera por detrás, un pañuelo contra su rostro, un olor dulce pero poderoso, una lucha en vano, gemidos cada vez más tenues, como una melodía que llega a su punto más depresivo, la verga de su atacante rozando las nalgas blancas y carnosas, un último pensamiento, “¿porqué?”.
Intentaba bajar por las escaleras, si tropezaba una vez más sería su final, no podía detenerse, sabía que no tenía tiempo, él estaría esperándola por algún lugar, era cosa de tiempo para que saliera, al igual que lo había hecho en las seis ocasiones anteriores, ahora era oscuro, sus pasos eran guiados por su mano, una luz al este, debía de actuar rápido, sus piernas aún adormecidas esforzándose en alcanzar la meta, dos metros, un metro, medio metro, estirando su brazo, y un ruido seco en el cerebro, aparecían estrellas en el firmamento, un dolor en la nuca, fue un golpe muy duro, ella caía por séptima ocasión, su cuerpo se desvanecía en los brazos de su dueño, su piel blanca yacía ahora sobre el cuerpo de un hombre realizando su más oscura fantasía, él la mira con ternura, mira su boca entreabierta, besa sus labios con ahínco, mientras sus dedos exploran su vagina, uno se entretiene con su clítoris, toma la mano blanca de la rubia y hace que lo masturbe, “estas bien rica cabrona, ahhh, ssiii, tu si sabes jalársela a un hombre aagaggh¡”, palabras soeces que ella ya no reconoce, un poco más y el volcán de leche hacia erupción, esta sería la séptima vez que hacía erupción…
Una escena vista por la rubia ya en repetidas ocasiones su cuerpo desnudo pálido como la luna, sobre una plancha metálica, la puerta abierta esperando por ella, pasaron horas en la duda, hasta que él entró, “¿porqué no sales, te estoy esperando?”,
“¿Por qué me haces esto, porqué me tienes que dejar inconsciente, quién eres?”
Los ojos de Manuel se enfriaron ante aquella pregunta que no tenía una aparente respuesta, él miró su interior y quiso encontrar la respuesta, una respuesta que fuera lo suficientemente buena de ser comprendida, de ser aceptada, pero por más que busco fue imposible encontrarla,
“¡contéstame¡” ella continuaba exigiendo la respuesta, Manuel al sentirse vencido, vaciló, tomo el frasco con cloroformo, y el pañuelo, “aahh, no ya no¡ no porfavor,¡¡¡ por lo que más quieras, ya no me pongas eso¡¡¡, porfavor,,, nooooooo¡¡¡¡”
Manuel se abalanzó sobre ella, colocando con astucia el pañuelo impregnado con cloroformo en su rostro, “¡respira, respira, perra¡”, ella lo miraba fijamente, no lo veía con odio sino con lastima, el no la veía, no podía; el cloroformo era más fuerte que ella, era más rápido, era más viril, ella ya no sabía que forma tomaban sus pensamientos, aquel olor la hacia ver cosas extrañas, cosas que solo una hermosa mujer podría apreciar bajo los efectos del poderoso narcótico, su cuerpo menguaba, sus piernas ya no respondían, un poco más y ya todo habría acabado, comparado con las inyecciones, los golpes en la cabeza, las pistolas “taser” de choques, los gases de dentistas, los somníferos en pastillas, los nervios pinchados, la hipnosis, los dardos tranquilizantes, ella solo tenía un pensamiento “el cloroformo es más fuerte, aaaaaaahahhaha”.
Y la rubia paso de largo, Manuel se levanto, recogió el dinero que había tirado, y en su cabeza pensó “cosas así, después de todo, solo pueden pasar en la imaginación”
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Siempre te he observado, desde hace ya varios años, desde que supe que existías, te he observado durante toda tu vida, para ti quizá fue una tontería pero para mi fue una eternidad. Desde que llegue a este asqueroso país supe que algo grande me esperaba, sabía que eras tu, a ti te venia a buscar, no podía haberme equivocado. Siempre supe que algún día vendrías a mí, siempre supe que estarías a mi lado, te juro que no dejaba de pensar en ti, cuando entraba al baño y me masturbaba tu imagen de inocencia aparecía delante de mí y el placer se acrecentaba.
Sabía que era cuestión de tiempo, sabía que aquel día que saliste de la escuela serías mía, mía por siempre.
Te ha costado trabajo acostumbrarte a mi, pero lo has hecho bien, especialmente desde que te conseguí ese collar que llevas en el cuello. Eres más hermosa cuando lo llevas puesto.
Pero que paso aquel día lo recuerdas?. Yo lo recuerdo como si hubiera sido ayer.
Salías de la escuela a la misma hora, buscabas a tu madre pero yo te convencí de que tu madre me había enviado por ti (ustedes son tan creídos). Te subí a mi auto y te puse el cloroformo en la cara. Espere a que te durmieras y luego te lleve a mi casa. El verte dormida me hizo masturbarme, el verte despertar lentamente me hizo eyacular en tu rostro. Se que el sabor no te gusto pero te pido perdón por eso, pero comí pollo y no le quite la piel.
Antes de que hablaras te puse una bola de goma negra, (o como la llaman aquí “ball gag”) en la boca para que no gritaras, porque te dije que los gritos me ponían nervioso, te veías hermosa con tu piel blanca, y aún pálida por el miedo que te provocaba el verme desnudo frente a ti, con tus labios recién pintados de rosa brillante y con tus ojos verdes llenos de lagrimas escurriendo lentamente por tus sonrosadas mejillas, tu rostro parecía el de los serafines del infierno.
Recuerdo como con mis manos te acaricie tus pequeños pechos, con mis dactilares sentí que tus pezones estaban rígidos, creo que era por la excitación que te provocaba el ver a un hombre delante de ti. Tu cuerpo entero temblaba, yo creo que de frió, pero eso aún hizo que me excitara más. Había esperado tantos años por este momento que no sabía como empezar, quería disfrutarlo pero al mismo tiempo quería terminar con mi agonía rápidamente. Mi mente divago por unos instantes y después por fin supe lo que iba a seguir. Me levante y fui por unas tijeras, mi verga me dolía de la erección que me provocaba el ver tu cara hermosa llena de miedo. Cuando hice que sintieras el frió de las tijeras recorriendo tu rostro, sentí que tu cara palidecía aún más, después lentamente baje las tijeras y comencé a sesgar tu ropa, con tus manos atadas y con tus tobillos esposados estabas indefensa ante tu depredador.
Cuando termine con tu blusa saboreé con mi lengua tu sabor, el sabor de donde algún día saldría la leche que alimentaría a mis hijos. Tus pezones eran rosados como tus mejillas, los lamí lentamente, y le daba pequeños mordiscos a ratos que hacían que tu cuerpo se convulsionara.
Cuando puse el filo de las tijeras en tu calzón verde fosforescente, no pude soportarlo más y tuve que frotar mi verga en tus pezones, mi verga palpitaba (como dicen los del mediterráneo) “a tope”, ya sentía que salían, pero respire un poco recordando las clases de yoga que había tomado, especialmente para este momento, y pude controlarme. Tus ojos estaban fijos en mi verga, tus pupilas estaban dilatadas, al parecer era la primera vez que contemplabas la maravilla del hombre. Corte tu calzón y con mi lengua toque por primera vez tu abertura genital, un escalofrió recorrió tu cuerpo, tu sabor era único, tal como me lo esperaba, sabía a fresa, y lo lamí como si fuera una.
Intente meter mi dedo en tu culito pero, aún le harían falta más años para que se abriera a la primavera de la edad. –no llevo prisa mi amor, esperare el tiempo que sea necesario- recuerdo que te dije esas palabras.
Continué comiendo tu coño hasta que de nuevo sentí la necesidad de hacerlo, estaba en el límite, ellos querían salir, y yo ya no quería resistirme así que decidí que era el momento de que los conocieras.
Tome mi hermosa y mal oliente verga y la acerque a tu cara, te quite la bola de goma y sin que dijeras nada la metí toda en tu boca.
Te tome con ambas manos y te grite cosas espantosas, perdóname mi amor no era yo en ese momento, después cuando tus labios se estaban poniendo azules saque mi verga y la frote con tus labios. –observa, ahhhh, esta es la semilla de la creación, ajhhhhhhhh-. Y después de explicarte lo que era lo que te caía en la cara, te bese apasionadamente, lamí tus lagrimas mezcladas con mi semen y te abrase dándote tiernos besos, después saque el pañuelo con cloroformo y lo demás fue historia. Le mande la carta a tu madre, pero no te asustes mi amor, no le voy a pedir rescate por ti, yo se que tu tampoco te quieres separar de mi. En la carta le dije a tu madre que yo te voy a cuidar hasta que tengas a nuestro hijo, después te devolveré a ella si tú quieres.
No te preocupes no eres la única que se integra a la familia, ya tengo varios hijos, pero seguro que el nuestro será el más hermoso de todos.
Después salí a comprar el periódico y me encuentro con las noticias, busco la mía y por fin la encuentro, como siempre los gringos exageran todo: “A 6 years old girl was kidnapped…we offer a reward……”
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“Lo haré, estoy decidido”, el martillo salía lentamente de la bolsa de su chaqueta, “ellas tienen la culpa, no puedo perdonarlas”, los pasos acelerados de ambos, ella sintiendo miedo ante una violación o en el mejor de los casos un asalto que la dejaría marcada para siempre, él, con la verga erecta, respirando como toro antes de la embestida, la calle sola, la tarde de un sábado en el centro.
Darien la había visto desde que inició el semestre, era de nuevo ingreso, estudiaba psicología, era alta, siempre vestida como verdadera descendiente de la burguesía, amiga de los condes, prima de doncellas, ojos azules como el cielo, piel blanca como la leche, cuerpo esbelto como gimnasta, sus miradas altivas y prepotentes, él la deseó desde el primer día, ella lo aborreció desde el primer día, no eran iguales, nunca lo serían…
La distancia se acortaba con cada paso, ella no quería voltear, no quería comprobar lo que ella desde hace tiempo, sabía tarde o temprano pasaría, pero nunca imagino que sería tan pronto, ayer apenas lo negó, ella pensaba que con eso sería suficiente; el semáforo cambia de color, pero esto no detiene los pasos de miedo de ella, él cada vez más cerca, “solo es cuestión de tiempo”
Esa noche en la fiesta pensaba aclarar las cartas de amor, ella no ya no podía seguir recibiendo esa clase de cartas, que nunca se molestaba en leer, tenía que aclarar las cosas, “lo conoces?”, “nunca lo había visto”, el odio, la desesperación, el de seguridad impidiéndole entrar, los ojos de rencor, la mente se había ido…
Su último error, dio vuelta en la esquina, ya no había salida, el martillo estaba afuera, ella no alcanzó a voltear, el golpe en la nuca hace que salga liquido encefalorraquideo por la nariz, el cráneo golpea el rostro, casi escapa de este, un golpe seco en el suelo, y ahora solo oscuridad…
Su mejor amiga había desaparecido, ella usando sus influencias, acostándose con los jefes de la policía y del ejército, todos buscando en las calles, los periódicos, la televisión no aparecía; al parecer ya no aparecería..
Culo respingado, encerrado en unos jeans, que resaltaban hasta el último milímetro de piel, tenis negros y un brazo llenó de pulseras, cabello negro alisado, ojos negros grandes, despidiéndose de sus amigos, dirigiéndose a su vehiculo, su mano dentro de su bolsa en la búsqueda de las llaves, un reflejo en el espejo, un pañuelo con cloroformo, una lucha desesperada, gemidos y pataleos, al final todo era oscuridad..
La segunda en desaparecer, la guardia se reforzó en la escuela, “no caminen solas”, decía el anuncio en la entrada, “pero como pudo ser, ellas eran….” Las más buenas, aristócratas, y putas de la escuela, el rey y el presidente, preocupados todos buscándolas, su última hermana, desesperada.
Piernas blancas, cabello rizado, ojos grises, nariz respingada, piel blanca, minifalda roja, tacones negros, sin medias, playera ombliguera, infinidad de collares como aborigen americano, solo comparable a estos en su idiotez, a pesar de la advertencia ella no obedeció, caminaba sola hacía el baño, entró, fue al espejo, se quitaba los ojos artificiales, una puerta metálica abriéndose, ella no veía bien, la sombra se colocó detrás de ella, ella se puso su pupilente, un grito ahogado, una inyección en el cuello, un golpe en la cabeza, y todo fue oscuridad..
Ya han pasado tres meses de la última, ni una carta, ni un rescaté, ni el FBI sirvió esta vez, ni una desaparición más, ahora una aparente calma,
El camión llenó de muchachas, todas ellas colegialas, minifaldas y carne por todas partes, color de la perla, ellas gritando de gozo, burlándose del chofer feo e inmigrante, él solo observándolas por el retrovisor, fijándose en una en especial, el partido ya casi iba a empezar y aún no llegaban, el chofer se apuró, abrió la puerta delantera, aceleró rumbo a la barranca, salto antes recibiendo golpes y raspones, un gritó estremecedor, la silueta de la muerte, el camión caía, rodaba directo al infierno, una piedra lo atoró, la música de la desesperación había cesado, él chofer brincó hasta el camión, miró por la ventana, nadie se movía, cuerpos sobre cuerpos, todo había acabado, él casi se resignaba, pero debajo de uno de esos un gemido se oyó, él con cuidado bajo hasta esa voz, él lo sabía, él la había seleccionado, ya la había visto desde que habían salido del lugar, ella dijo algo en un idioma desconocido, a él no le importó, un pañuelo con cloroformo en el rostro y ella dejo de gemir,
Las noticias del día eran desgarradoras, no hay sobrevivientes,
La porrista con ojos fatigados volvía en sí, regresaba solo para darse cuenta de sus situación, desnuda, atada a una silla de metal, sus ojos iban y venían queriendo reconocer el lugar, tres cuerpos más aparte de ella, de pie, atadas a una “cama de metal”, sus rostros apuntaban hacía abajo, desnudas, solo con zapatos de puta en los pies, a una de ellas un liquido rojo le escurría por la nariz, el cuerpo de la porrista aún estaba débil, ella sentía un sudor caliente recorriendo su rostro, su cuerpo entero le dolía, entonces él apareció, llevando una manta de carnicero, y guantes de carnaza, la volteó a ver y le dijo, con tono de niño mimado, “hola”, esta sola palabra fue suficiente para que aquella estallará en lagrimas, él de inmediato fue por un vaso y esperó a que sus lagrimas escurrieran por sus mejillas, mientras acariciaba sus vellos púbicos, rozaba sus dedos por sus labios vaginales, y saboreaba su sabor, después tomó el vaso con lagrimas de ella, y se dirigió hacía una de las otras “tres” que se encontraban delante de la porrista, él tomó a una de ellas por los cabello y la jalo hacía atrás, ella lanzó un muy escueto sonido de vida, “trágatelo¡¡” fue la orden, a lo que ella sin vacilación abrió levemente la boca y tomo aquel jugo salido de los ojos de la porrista, soltó sus cabellos y de nuevo su rostro cayo, “tú también vas a hacer igual de obediente”, una nueva explosión de sollozos, un trapo rojo empapado de cloroformo, “pero ahorita mejor duérmete”, y de nuevo la oscuridad,
Su verga salía y entraba cada vez con más fuerza, su culo que al principió parecía impenetrable ahora ya resultaba ser un hoyo que aceptaría una verga de elefante, zanahorias, pepinos, vibradores, e incluso un vaso ya había hecho su trabajo dentro de aquel culo, el rostro de ella estaba cubierto de sudor, sus ojos ya casi desvanecidos, el dolor ya no existía, la bola de goma ya no era necesaria en la boca, nuevos vaivenes en su interior, el cuerpo delicado y blanco temblando ante cada embestida, su respiración era tranquila a pesar de tener una monstruosa verga en su interior, en cambió la respiración de él era cada vez más intensa, la eyaculación ya se anunciaba, las entrañas vírgenes hasta ese día probarían lo que es un baño de leche, “así, así, perraaa, aahahahah”, unas pocas exprimidas más, el cuerpo desfalleciente y por fin el desplome, de nuevo todo lo cubría la oscuridad.
Un frió glacial sobre su cuerpo la hacía regresar de nuevo a aquel sitió lúgubre, sus piernas a los extremos sostenidas por unos grilletes, una espuma para afeitar en su pubis, y la navaja pasando lentamente por ella, “si te mueves, te vas a quedar sin ovarios, jajaj”, ella sin entender el chiste, con su cuerpo lleno de químicos, apenas entendía que aún seguía con vida.
La misma verga asquerosa que la había hecho vaciar su estomago 5 ocasiones, de nuevo se encontraba queriendo llegar a su garganta, “vomítame otra vez, y te saco los ojos cabrona¡”, su boca llena de aquella verga mal oliente, rozando aquellos dientes blancos como nubes, aquella verga embarrando su liquido entre aquella lengua, en aquella boca que en su vida lo único que había recibido era caviar, y los manjares más exquisitos, aquella boca, que en su vida solo se había dedicado a alabar la moda, a deleitarse a ella misma, y a despreciar a los demás, por sus ojos escurrían lagrimas de dolor, de asco y de humillación, “¡no llores cabrona, solo mama¡”, los músculos de su abdomen ya se empezaban a contraer, el asco era insoportable, los gemidos de él cada vez más intensos, ambos llegaron a su punto más álgido al mismo tiempo, uno escupiendo toda la leche de sus güevos y la otra devolviendo toda su humillación, “¡te lo advertí¡”..
“porque soy bueno te voy a dar una oportunidad, si dejas que te coja como toda una puta, te perdono la vida”, ella sollozando, y aún con golpes en todo su cuerpo no le quedo otra más que aceptar aquella propuesta, la desató, y ambos en el suelo comenzaron a besarse, “tranquila, hazlo bien o vales madre¡”, ella de nuevo intentó tranquilizarse, mientras el la tomaba por las nalgas y las estrujaba, ella humedecía sus labios y los pasaba por su abdomen, embarrándole su húmeda saliva, después ella llegó a sus pezones y con los dientes los aprisiono mientras jugaba con ellos su lengua, después tomo la verga enorme con sus manos, (ni entre ambas lo cubrían totalmente) y lo jalaba de arriba hacía abajo, “ahahaha”, gemía él de placer, “así, así, lo haces bien”, ella colocó sus nalgas arriba de su verga y se dejó caer, haciendo una estocada completa, ambos gimieron de placer, ella inició el sube y baja, la concha de ella aprisionaba la verga y la exprimía con fuerza, pensaba que entre más rápido terminara aquello, todo volvería a la normalidad, los güevos se endurecieron, la eyaculación ya estaba cerca, un último gemido, “ahhhhhhahahaha”, ella recibió toda su leche, y después se recostó junto a él, ella cerró los ojos, el placer la había dominado, los abrió cuando un pañuelo húmedo con el mismo olor de antes se estrelló en su rostro, “mmppphhh”, el cansancio le impidió resistir y una vez más hubo oscuridad en sus ojos.
“hola Darien, hace mucho que no te veía por acá, donde habías estado?”
“fui a Inglaterra un tiempo, quería distraerme un poco, además ya hacía mucho que no salía”
“oyes, fue horrible lo que pasó en la escuela desde que te fuiste”
“si, me entere de eso, pero bueno ellas se lo tenían merecido, ninguna quiso andar conmigo”
“jajaja, si tío, ellas no tenían la culpa de que estuvieras tan feo”
“bueno como sea, oyes dime, ya probaste las nuevas hamburguesas de carne de oveja?”
“de oveja? No la verdad no”
“mira las acabo de inventar, son de puras ovejitas quieres probarlas?”
“vale, pero están buenas?”
“oye tío con quien crees que hablas?, claro que sí, yo mismo elegí la carne, son puras ovejitas aristócratas”
“de que vas oyes?”
“jaja, era broma, mejor ven para que las pruebes”
…………………..
-Julia tráeme el café ¡-
-si, amo en seguida-
-martina, chupamela mientras llega mi café-
-ya voy amo.-
Una mujer desnuda por completo con la boca llena de verga, mientras la otra solo con unos zapatos de tacón de aguja, pero igualmente desnuda lleva en una bandeja el café que su dueño les pidió.
El sujeto, gordo y canoso, después de dar un trago al café lo escupe y así de caliente se lo avienta a Julia en la cara. Ella cae al suelo, gritando por el dolor.
-Hércules, saca a esta perra de aquí y dile a Andrea que me haga café, pero que le ponga azúcar o le va a pasar lo mismo que a esta inútil-
Hércules era un negro enorme de casi dos metros de altura, fornido, el también estaba desnudo y llevaba una correa en el cuello. Hércules se llevó cargando a Julia, mientras ella lloraba, por la quemadura que le había provocado el café en el rostro.
-si dejas de mamar te mato cabrona- le decía a martina que asustada por los gritos de la otra mujer quiso ir a ayudarla pero que su dueño se lo impidió. Así que continúo mamando su verga maloliente.
-amo, ya llego la nueva mercancía- decía un niño desnudo de no más de 8 años.
-perfecto, pensé que nunca llegaría-
El sujeto se levanta aventando a martina, una chica de 15 años que le hacía la felación. El sujeto sale al enorme jardín que es donde había llegado la mercancía. Ahí un sujeto con botas de piel de cobra y con lentes oscuros lo esperaba junto a una camioneta tipo militar cubierta por una lona.
-te esperé desde el lunes-
-fue un problema con la policía, pero ya están aquí como prometí-
-bájalas me muero por verlas-
-aún no están domesticadas, así que le a a costar trabajo que obedezcan a las primeras-
-eso no importa, todas estas cabronas, aprendieron por las malas- decía el sujeto gordo volteando a su alrededor en donde se encontraban cerca de cincuenta personas entre mujeres y hombres, desnudos y la mayoría con una correa en el cuello, observando la llegada de sus nuevos compañeros. Además había 10 hombres armados dispuestos a apagar cualquier intentó de subversión.
-entonces te las presentó-
Se abrió la puerta de la camioneta y dos hombres comenzaron a bajar la mercancía. Las comenzaron a bajar de la siguiente manera, uno de los sujetos se subía a la troca mientras que otro abajo “cachaba” la mercancía. Jalaron la lona que cubría la parte trasera de la troca, fue entonces cuando el sujeto gordo comenzó a llorar. –es hermoso¡¡¡¡-
En la parte trasera, se apreciaban cerca de 500 mujeres una encima de otra, todas ellas dormidas, una por una eran jaladas y aventadas hacía abajo como si descargaran costales, mientras Hércules y otros dos sujetos las llevaban cargando hacía dentro de la mansión.
-son de todo el continente, tardó mucho pero aquí están-
-te amo, michel, eres mi Dios.-
-tu siempre tan emotivo fat king-
-dime king nada más por favor-
King corrió hacía la mercancía y tal como se hubiera comportado un niño de 5 años al ver su juguete nuevo, así era el comportamiento de king, corría y te tocaba el cabello primero a una chica, después besaba a otra en la boca, luego corría de nuevo y a otra le estrujaba las tetas fuertemente, luego a otra más le bajaba la falda y le metía su dedo medio en el ano.
-con calma fat king, son un chingo solo para ti. Ninguna pasa de los 25, en la caja que esta ahí, apuntando hacía un lado de la fuente en donde como escultura estaba una niña de 10 desnuda y no era de piedra, sino que era de carne y hueso, y que tenía prohibido moverse o sino sería castigada obligándola a tener sexo oral con todos los hombres.
-en esa caja están todos las pertenencias de cada una de ellas, cuando las agarramos era lo que llevaban-
-bueno, ahora a los negocios-
King sonrió con malicia y mientras le decía que era el hombre más perverso que había conocido.
King le entregó a michel un cofre lleno de monedas de plata, mientras le decía que en el siguiente embarque quería a puros niños de menos de 10 años.
-ese trabajo señor, va a tomar unos años pero le prometo que se lo tengo listo, claro que por esta cantidad le tengo lo que usted me pida-
Una vez que terminaron de meter a todas las chicas, aún dormidas, dentro de los calabozos de la mansión, michel y sus hombres se retiraron del jardín de la mansión del king.
Debajo de la mansión de king, había unas catacumbas que habían sido convertidas en calabozos en donde eran depositadas las mujeres y los hombres que llegaban de mercancía. En cada celda había unos grilletes en donde las colocaban, al mismo tiempo que servían como aulas de domesticación. Nadie saldría de ahí hasta que entendieran quien es su amo y le hablaran como tal. Una vez pasado esta etapa de adiestramiento, podían libremente pasear por la mansión obedeciendo las ordenes del king, desde llevarle el café, bolearle los zapatos, limpiarle el culo cuando terminara de ir al baño, sacudirle la verga cuando terminara de orinar, darle aire acondicionado con un abanico, y por supuesto darle placer cada vez que el se los pidiese.
King era un gran empresario, pero en un principio no lo era, de hecho era un pobre diablo vagabundo, que no sabía ni leer ni escribir, pero un día su vida cambió. Eso fue cuando conoció a Darien, el también llamado “violador del cloroformo”.
Darien le dio nuevas ideas al king, y lo hizo ser un gran empresario, creando un emporio de prostitución “selectiva” como el lo llamaba.
-Recuerda que vivimos en un mundo capitalista, aquí puedes hacer lo que quieras para tener dinero. Y que no se te olvide que las mujeres no son personas, son objetos, es mera mercancía marcada con el símbolo de dinero.-
-ese Darien, era un gran tipo, me pregunto que será de él-
Una vez que la mercancía estaba adiestrada, se escogían diez de las mejores y esas eran “rentadas” a los políticos de otros países. Generalmente los políticos pedían niñas de menos de 15 años, entonces el king tenía que adiestrarlas primero.
Así como en cada historia tiene que haber un héroe, aquí también hubo uno, y su fin fue como el de los demás héroes.
-Jessica, nunca la olvidaré- decía el king mientras observaba el jardín de flores.
Jessica era una estudiante de medicina de 19 años, tenía las mejores notas de la universidad, y también tenía el mejor culo de todas sus compañeras, y no era para menos, su madre fue modelo para una empresa de autos. Jessica (su foto al final) era hermosa, tenía cientos de pretendientes en la universidad, incluidos varios profesores e incluso el director que en más de una ocasión le insinuó que tuviera sexo oral con él, a lo que ella con una gran educación y con la sonrisa que la caracterizaba le dijo “no, gracias, lic.”.
Era imposible que alguien la odiara, era casi un ángel, tenía una cara de inocencia divina, no era grosera, era alegre, era una niña grande.
-adiós jessi, nos vemos mañana-
-cuídate fer- siempre diciendo adiós con una sonrisa que la podría soñar de verla.
Ese día la mamá de jessi no iba a poder ir a recogerla a la escuela debido a ciertos compromisos ajenos a ella, lo cual iba a ocasionar que Jessica se regresará en un colectivo.
Jessica caminaba por la calle, despreocupada como siempre, llevando un pantalón blanco entallado, unos zapatos blancos de tacón y una blusa del mismo color, llevaba abrazado un libro, caminaba mientras pensaba que ya iba siendo hora de tener novio, -quiero ver que se siente- pensaba ella.
Jessica iba tan concentrada en sus pensamientos que no se había percatado que un auto color azul llevaba varias cuadras siguiéndola. Jessica dio vuelta en la calle que la llevaría al colectivo cuando dos sujetos con gabardina negra se bajaron del vehiculo y corrieron hacía ella, Jessica se percato de que esos sujetos se dirigían hacia ella e intentó correr pero, fue demasiado tarde, antes de que ella pudiera alejarse uno de los sujetos la sujeto por la espalda, haciéndole tirar el libro que llevaba.
-saca el cloroformo, rápido¡¡-
Cuando Jessica escucho la palabra cloroformo, de inmediato supo las intenciones de los sujetos. Jessica intentó luchar desesperadamente por escapar del sujeto que la sujetaba pero este tipo era mucho más fuerte que ella.
Mientras ella continuaba en la lucha un pañuelo empapado con cloroformo choco contra su rostro obligándola a inhalar esos vapores somníferos. Ella sabia que sería cuestión de tiempo antes de quedar anestesiada, entonces ideo un plan.
Jessica fingió que el cloroformo le hacía efecto muy rápido, de pronto su cuerpo ya no luchaba, estaba flácido completamente. –ya se durmió?- pregunto uno de sus captores
-quítale el pañuelo-
Cuando le quitaron el pañuelo de la cara, Jessica repentinamente abrió los ojos y golpeo con su rodilla los testículos de uno de los sujetos. Mientras ella corrió rápidamente gritando por ayuda. Pero, no había corrido más de 10 mts, cuando sintió que la jalaban por la espalda y callo al suelo. Ella se levantó rápidamente pero apenas y se incorporó cuando un muy fuerte puñetazo en el abdomen la hizo ver estrellas y luego cayo al suelo fulminada.
-ahora si, súbanla al auto-
Unas horas después Jessica recobraba el conocimiento. Todo estaba oscuro y temblaba. Jessica sentía mucho frió, no podía mover ninguna extremidad de su cuerpo ni pronunciar ninguna palabra.
Jessica iba en la cajuela de un trailer, estaba amordazada y atada de pies y manos, tenía una venda en los ojos y se encontraba completamente desnuda.
Ella empezó a sollozar y a gemir fuertemente al momento en que una mano le acariciaba las tetas. Ella no sabía que era lo que estaba pasando, nunca en su vida le había pasado algo similar, ni siquiera había tenido novio y ahora, se veía obligada a aceptar que una mano áspera la tocara lujuriosamente las tetas.
-estas bien buena cabrona-
Jessica retorcía su cuerpo tratando de liberarse de aquellas cuerdas que la inmovilizaban, mas le era inútil cualquier esfuerzo que hiciera.
-quédate quita, de ahora en adelante vas a ser nuestra puta-
Jessica comenzó a llorar, ella era inocente, sierre había sido buena hija, no sabía porque le pasaba esto, porque a ella, que era la número uno, era la mejor en todo, y que en estos momentos se encontraba humillada, desnuda, siendo abusada por una asquerosa mano, oyendo que le decían puta, nadie nunca le había dicho así, siempre eran puros halagos.
El cuerpo de Jessica se estremeció al oír que el tipo que la tocaba se abrió el cierre de su pantalón. El sujeto comenzó a acariciar su verga de 18 cm. de largo y 6 cm. de ancho, que ya escurría liquido seminal.
-voy a coger bien rico- dijo él.
Jessica no dejaba de temblar, y más aumento su miedo cuando el sujeto se puso sobre la espalda de ella y con su verga le empezó a acariciar las nalgas, esas hermosas nalgas blancas, redonditas y hasta ese momento vírgenes de Jessica.
Ella movía su cabeza de un lado para otro intentando que ese tipo cambiara de opinión y no se la metiera, pero él estaba decidido. –ese culo será mío-
Era tanto el líquido seminal que escurría de su verga que caía sobre el culo de jessi, ella al sentir por primera vez ese líquido caliente y viscoso, se puso pálida completamente.
-te va a gustar-
Con la verga babeando, empezó a lubricar el culo de jessi, frotando su verga de arriba hacía abajo. Jessica ya podía sentir esa dureza casi metálica de la verga de su captor.
-bueno ya es hora-
El tipo lentamente intento meter su verga en el culo de jessi, pero esta no entraba. Su culo era demasiado estrecho, pero el no desistió, con mucha fuerza intentaba meter la punta de su glande, pero su verga era muy ancha que apenas y se empezaban a abrir los pliegues anales de jessi, cuando sacaba su verga de nuevo.
-carajo¡¡¡¡-
-mmmmmnnnannnoooooo¡¡¡-
Jessica sufría en cada embestida fallida de su captor, en cada intento de meterle la verga.
-bueno no me queda otra opción-
Después de decir eso de nuevo un pañuelo con cloroformo cubre el rostro de Jessica, obligando a respirar, a lo que ella hace sin oponer mucha resistencia. Antes de que jessi pierda el conocimiento, la deja respirar de nuevo aire fresco. Pero el cloroformo hizo algunos efectos, jessi, ha perdido fuerza por completo, se encuentra muy somnolienta, sus ideas son confusas.
-ahora, si-
Con la dosis de cloroformo administrada en jessi, hace que sus músculos se relajen por completo, y con esto los pliegues anales de ella, son más accesibles.
Mientras jessi, se mantiene en ese estado de semi-inconciencia, sus pliegues anales, vírgenes hasta entonces, van abriendo paso forzadamente a una verga enorme y asquerosa. Apenas y va la mitad de la verga dentro y ya se notan hilos muy delgados de sangre escurriendo por el ano de jessi.
Aún sedada, Jessica siente un dolor enorme en su ano, nunca había experimentado un dolor tan intenso.
Comienza el vaivén, dentro del culo de ella. En cada movimiento que hace él, jessi siente como si la destrozaran por dentro. Siente como si todo su intestino se estuviera haciendo pedazos.
-ahhhhh, yo lo sabía estas bien, sabrosa, ahhhhh-
Jessi sintió por primera vez como un liquido viscoso y caliente entraba era arrojado a sus entrañas, mientras ella escuchaba gemidos de placer junto a su boca, y después una lengua maloliente lamiendo su mejilla.
Aún sintiendo la verga dentro de su culo un nuevo pañuelo con cloroformo es puesto sobre su rostro pero en esta ocasión es dejado ahí hasta que ella queda completamente narcotizada.
Al despertar jessi se encontraba en una de las celdas de la mansión del king, con argollas en sus manos y en sus pies. –ahhhh, ohhh, mi cabeza-
Jessi sentía que su cabeza se partía en dos, y no era para menos ya que le fue administrada una enorme cantidad de cloroformo para hacerla dormir.
Después de unos minutos, Jessica estaba completamente conciente, de frente a ella se encontraba una puerta de metal, y sobre la puerta casi pegado a la pared un letrero, “su obediencia comienza aquí”.
La que siempre sacaba las mejores notas de la universidad, la que siempre había sido reconocida por lo demás, la que era acosada por toda la escuela, la simpática, la amble, la “perfecta”, se encontraba ahora, tirada en una mazmorra, esposada con grilletes oxidados, desnuda por completo, en un lugar de completa oscuridad, temblando de miedo, sin saber que es lo que le espera de ahora en adelante.
Después de varias horas en las que solo se escuchaban ruidos de mujeres gritando, látigos golpeando carne, y gritos monstruosos, la puerta de la celda de jessi se abrió, y esa fue la primera vez que conoció a su amo, a su dueño, al king.
El king como mencione al principió era un hombre gordo, no muy alto, de cabello canoso, de unos 50 años, y muy feo. Al entrar cerró la puerta de la celda y se quedo de pie delante de jessi, ella no se atrevía a mirarlo a la cara, -así me gusta, tú no me debes ver a la cara, me debes ver a los pies, ahora yo soy tu amo, y tú eres mi puta esclava-
El cuerpo de Jessica al oír las palabras que nunca creyó oír tuvo un espasmo que le recorrió todo el cuerpo. Sentía que se ahogaba, que le costaban trabajo respirar. El king se quito la bata de seda morada que llevaba puesta, y dejo al descubierto su asqueroso cuerpo, estaba completamente lleno de vellos, parecía oso, la panza le colgaba asquerosamente. Jessi al ver las piernas velludas y gordas de la persona que tenía delate de ella, sintió un asco enorme y quiso vomitar.
-si vomitas te mato, cabrona-
Jessica contuvo su asco, pero era muy difícil, esta era una escena muy contrastante, él era un oso horrible, y la que tenía a sus pies era una mujer hermosa, inteligente y con muy buen cuerpo, nada de grasa.
El kin se acerca a la cara de Jessica dispuesto a darle un beso en la boca, -nooooooooooo.-dice y trata de voltear la cara para evitar el beso que king va a darle, pero el king toma la cara de Jessica con ambas manos -no debes rechazar un beso de tu amo. Quiero explorar con mi lengua esa boca virgen de hombres sentir que empiezo a hacerte mía-. Le dice mientras sus labios se acercan lentamente poco a poco la vista de Jessica puede ver esos labio gruesos, rojos, que cada segundo están mas cerca de su boca, siente cada vez más asco.
-no, mmmgghhhh- . Trata de voltear la cara nuevamente, pero las manos del king se lo impiden. Su única respuesta es cerrar la boca, para evitar que la lengua de este penetre en su boca y explore su garganta.
Al sentir el rechazo al beso, el king se excita, y lame los labios de jessi. –Mmmhhhh-. Dice mientras saborea sus labios.
-mmmhhggggg-. jessi trata de evitar el contacto de esa lengua mal oliente con sus labios. Pero es inútil la lengua pasa una y otra vez sobre ellos dejándolo llenos de saliva mal oliente, después siente como los dedos del king presionan en sus mejillas para separar sus mandíbulas. El forcejeo se vuelve más intenso, el entrar en su boca le costará más trabajo, jessi trata de apretar más fuerte las mandíbulas, pero los dedos del king parecen garfios que hacen palanca para separar esas mandíbulas. Poco a poco ella siente que sus quijadas son separadas y como la punta de la lengua del king empieza a separar sus labios, su esfuerzo por evitarlo es inútil, él se sale con la suya, su lengua se abre paso en la boca de jessi. De repente ella siente como la lengua de él entra totalmente por entre sus dientes y como explora su boca lentamente. Jessica experimenta unas arcadas espantosas, su estomago ya no lo soporta más, siente una sensación, un impulso por expulsar aquello asqueroso que tiene dentro de ella. Su saliva se mezcla con la del king, y la mezcla resulta repugnante al grado en que jessi se da por vencida y termina vomitando dentro de la boca del king.
-jajaja, así es como me gustan-
El king saborea la vomitada de jessi que cayo sobre su boca, y la disfruta como si fuera de dulce. En tanto jessi, tiene su abdomen lleno de su propio vomito.
Ella de nuevo comienza a llorar, y un nuevo golpe en la mejilla hace que se tranquilice. –te dije que no lloraras, perra-
Ella hace un esfuerzo por controlar su llanto y hacerse la fuerte, pero para una niña tan mimada como ella esto le resultaba casi imposible.
-ahora a lo que sigue- dijo el king con aire siniestro.
El king comenzó a frotar su verga y obtuvo una pequeña erección, eso debido al tamaño de su verga, que no era muy grande. –trágatela¡¡¡¡¡- le ordenó el king.
-no, no por favor- decía con las lagrimas en los ojos.
Pero su llanto fue cortado por una bofetada muy fuerte en su mejilla, -cállate, tu a partir de hoy vas a hacer lo que te diga, entiendes?-
El king acercó su verga mal oliente a la boca de jessi, y se la pasaba por los labios, untando su líquido seminal en estos. –ábrela de una vez carajo¡¡¡-
Jessi no quería hacerlo pero sabía que era imposible, no tenía opción. El king se separo un poco de jessi y con el puño cerrado la golpeo en el abdomen, esto provocó que Jessica abriera la boca por la sofocación que le provoco este golpe, momento que el king aprovecho para meterle la verga hasta la garganta.
Jessica sofocada, lo que quería era tomar aire, y con la verga de su violador en su boca esto le resultaba imposible, pero los esfuerzos que hacía por conseguir aire, provocaban que moviera su lengua y su boca entera, cosa que le daba un gran placer oral al king.
-ahhhhh, ya vas aprendiendo, cabrona-
El king tomo la cara de Jessica y hacía movimientos de vaivén dentro de la boca de ella, dándole una buena follada.
Los ojos de jessi estaban rojos y desorbitados, debido al golpe tan tremendo que recibió, -aaahhhh yayaaaa, ahí vienen, ahhhhhhhhhhhh-
El king sujeto firmemente la cara de jessi mientras una intensa carga de semen era arrojado dentro de su garganta.
Jessica, probaba por primera vez el caldo de mecos de quien aunque no quisiera tendría que decirle Amo.
El king dejo su verga dentro de la boca de jessi unos minutos más para que ella la limpiara con su lengua, a lo que ella hizo sin mucha objeción. Después él le sacó la verga de la boca y se puso la bata al salir de la celda –ya lo harás mejor-
Horas después, con restos de semen seco en la boca de jessi, la puerta de su celda de nuevo se abrió y entró un tipo enorme desnudo por completo. Ella se quedó pasmada al verlo y de nuevo el miedo recorrió su cuerpo.
-tienes hambre?-
Jessica dudando pero muerta de hambre, por no haber comido desde que fue secuestrada, dijo –si, por favor- mostrando educación incluso a sus captores. El sujeto tomo su verga y comenzó a masturbarla delante de Jessica. –espere, ya le dije que si tengo hambre, por favor-
-y te voy a dar de comer, puras proteínas, lo que tu cuerpo necesita-
-nooo, nooo, por favor nooo- apenas y se entendía lo que decía Jessica entre sollozos.
-abre la boca-
-noooooooooooooo¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡-
-ya comió?-
-con trabajos pero se lo comió todo-
-poco a poco va ir enseñándose, igual que todas aquí-
Ya han pasado tres semanas desde que Jessica ha estado presa en esa celda con argollas en las muñecas y tobillos completamente desnuda. Ya son tres semanas de su misma “comida”. A la que forzosamente se ha ido acostumbrando.
El king entraba nuevamente a su celda para decirle –hoy se termina la fase 1, es hora de empezar con la fase 2-
Jessica no paraba de llorar, recordando los días en los que comía manjares propios de gente con dinero, en donde ella era la reina y tenia a sus vasallos. Pero ahora ella era la esclava, la puta, la zorra, y tenía muchos amos a quienes servir………..
Aquel día Silvia decidió no ir al picnic con su familia, no estaba de humor para salir, como es clásico en las adolescentes. Su hermano, rick no fue al picnic puesto que ese día el iba a ir con su novia a dar un paseo a otro lado. Eso dejaba a Silvia sola en la casa. Silvia ya tenía mucho tiempo que había comenzado a sentir ciertas ganas de hacer algo, pero ella aún no sabía que eran esas ganas exactamente. Mientras estaba en el sofá, quiso ver que eran esas ganas que sentía, hizo que su mano rozara su calzón a lo que ella sintió un cosquilleo que no era el mismo cosquilleo que su mamá le hacia. Este era un cosquilleo especial, era algo que ella no había experimentado, pero que en ese momento quiso ver que se sentía. Entonces sintió algo caliente dentro de ella y con sus manos comenzó a frotarse sobre su calzón, era una sensación extraña pero al mismo tiempo placentera. Fue la primera vez en su vida que ella gemía de placer. Pero algo andaba mal, no era suficiente, tenía que ir más allá. Se quitó la blusa y su brassier, con sus manos comenzó a frotar sus pechos, los tomaba y luego los estrujaba, gemía cada vez con más intensidad, una mano se deslizo hasta sus labios y los frotó suavemente, metió su dedo medio y comenzó a chuparlo, lo saco de su boca humedecido con saliva y lo bajo hasta su pubis, metió su mano por debajo del calzón y llego a sus labios vaginales. Al llegar a esta zona, un pequeño frote fue suficiente para que por su cuerpo pasara una descarga eléctrica que la dejara aún más caliente. Se bajo los calzones y por fin quedo por completo desnuda, era una chica hermosa.
Estaba tan caliente que su concha ya estaba húmeda, metió una vez más su dedo a su boca lo chupo como toda una puta profesional y luego lo metió en su coño, su cuerpo se retorcía del placer, se recostó sobre el sofá y abrió las piernas mientras continuaba con su dedo dentro de ella. Con su otra mano estrujaba sus senos y seguía experimentando un enorme placer. Pero aún no era suficiente, ella necesitaba más. Más de esa nueva experiencia. Se detuvo y se dirigió a la cocina, abrió el refri y tomo una salchicha, sus manos temblaban de la excitación que tenía, tomo la salchicha y de inmediato la metió en su boca, como si estuviera mamando una verga real. Mientras que con su otra mano continuaba metiéndose el dedo en su coño. Una chispa en la cabeza y pensó en algo aún mejor, se dirigió ahora al cuarto de su hermano y busco en uno de sus cajones, en donde sabía que guardaba los condones. –aquí esta-. Lo tomo y se fue al sofá de nuevo a recostarse. Su corazón latía a mil, sus pupilas estaban dilatadas, su lengua estaba fuera de su boca, su cuerpo entero temblaba. La sola idea era demasiado para ella, esa era su primera vez, con solo abrir el empaque del condón, estuvo a punto de tener su primer orgasmo en su vida, pero se controlo. –no aún no-. Desenrolló el condón mientras se lo ponía a la salchicha que tenía en su mano. Una vez con el condón en la salchicha se recostó en el sofá y de nuevo abrió las piernas. Primero se metió la salchicha en la boca ahora con el condón puesto imaginando lo que sienten las putas de adeveras cuando la maman, el sabor del látex le pareció excitante, -ahora si chupo una pija de adeveras- pensó. Después de mamar la salchicha con los ojos cerrados y con una mano frotando sus labios vaginales la sacó de su boca y apunto hacía su concha. Con su lengua aún saboreaba el sabor del látex en sus labios, era el momento de perder su virginidad. De sacar a la puta que todas las mujeres llevan dentro, a convertirse en lo que realmente son. Era el momento de venderse, de ser lo que estaba destinada a ser. Tomo con su mano fuertemente a la salchicha mientras que con dos de sus dedos abria sus labios vaginales y lentamente introducía la salchicha hacia su interior. Ella imaginaba a un hombre tomándola y metiéndole la verga en su coño. Una verga con condón, su excitación ya había llegado a la cúspide, era el momento. Tomo aire y metió toda la salchicha en su vagina –aaaaaaaaaaahhhhhhhh- la metía y la sacaba, una y otra vez, con otra mano se acariciaba todo el cuerpo, pasaba sus dedos por sus labios, se acariciaba el cuello, si tetas, con más fuerza continuó el mete-saca de la salchicha. Fue entonces cuando lo comenzó a sentir, algo nuevo salía de sus entrañas, nunca lo había experimentado, era un río que empezaba a fluir dentro de ella, -ahhhhhhhhhhhhhhhhh- la inundaba por completo, su primer orgasmo había llegado, en ese momento se había graduado como una puta más en este mundo.
A la semana siguiente fingió una diarrea para no ir a un balneario con su familia, pretexto que utilizó para repetir su excitante experiencia. Realizó de nuevo todo el procedimiento, salchicha, condón, pero algo no andaba bien. Ya no sentía lo mismo que sintió al principio. Ahora necesitaba más, algo nuevo. Fue entonces cuando tuvo otra idea, aún más excitante que la anterior. -Por el culo- Silvia se puso a gatas en el sofá y mientras su dedo estaba frotando sus labios la salchicha con el condón intentaba entrar por el esfínter rosita y apretadito de ella, -no entra, ¿Por qué?-. Pero por mucho intento que hacía por conseguir que entrara no lo conseguía. Estaba demasiado apretadito. Y de pronto otra chispa le ilumino el cerebro. Se dirigió a la cocina y tomo el frasco de aceite para cocinar. De nuevo su excitación estaba a tope. Lo destapo y untó a la salchicha con el aceite, luego se puso hincada con su estomago apoyado sobre el sofá y vertió el aceite sobre su culo, con un dedo se lo embarraba bien sobre su esfínter hasta que sintió que su dedo entraba sin ninguna dificultad. Después metió dos de sus dedos, y fue cuando sintió algo de dolor, pero que no le dio mucha importancia. El dolor la excitaba aún más. De nuevo tomo la salchicha con trabajo puesto que estaba muy resbaladiza y se la metió por el culo, -ahhhhh- era una sensación aún más placentera que la anterior. El dolor mezclado con el placer. –ahhhhh-.
Su transformación a una puta barata estaba por completarse.
Al siguiente fin de semana, inventó que iba a salir con unas amigas para estudiar, y así una vez más no fue con su familia al zoológico.
Repitió el procedimiento anterior, salchicha, condones, aceite, culo, pero algo no andaba bien, ya no sentía lo mismo. Ahora necesitaba otra cosa. Se frustró cuando se dio cuenta que ya no tenía ningún agujero a donde meterse. Pero de nuevo una chispa de inteligencia y una excitación tres veces mayor que las anteriores. Incluso de la idea que tuvo estuvo apunto de tener el orgasmo. Fue corriendo al directorio telefónico y busco el nombre. Tomo el teléfono y con una excitación que apenas y la dejaba hablar marco.
-agencia geisha, buenas tardes-
-ho..ho…hola, es,,este, quiero trabajo-
-que edad tienes?-
-19-
-como eres?-
-soy blanca, de cabello castaño, delgada-
-tengo un servicio ahorita, un carro te va a esperar en las calles………..
El corazón iba a salir del cuerpo, era inevitable, lo había conseguido, por fin, sabría lo que es ser una puta de verdad.
Rápidamente se vistió, se maquillo como su madre, para aparentar la edad que decía y salió a las calles donde la iban a estar esperando. Sentía que le faltaba el aire, se sentía muy pesada, su cuerpo sudaba. Era la primera vez, era su primera vez, mezcla de emoción y nerviosismo, y algo de miedo.
-ahí esta-
Era el auto que le dijeron, color negro, con los vidrios polarizados. Ella se acercó al auto y la puerta delantera se abrió, una voz de dentro le dijo que ya era tarde que se subiera, el cliente estaba esperando.
Ella por unos instantes dudo, pero su instinto de puta pudo más que ella y por fin aceptó, subió al auto. El sujeto que estaba al volante era un tipo gordo y feo, vestía una chaqueta negra de piel. – ¿A donde vamos señor?-
-Tu a dar las nalgas y yo a ganar dinero- dijo una voz que venía del asiento trasero. Silvia quiso voltear, pero un pañuelo con cloroformo chocaba contra su rostro. –mmmmmmmmppppppppphhhhhhhhhhh-. Mientras Silvia caía en la oscuridad de la inconciencia, su mente tuvo un último pensamiento, “eres estupida”.
La familia de Silvia la buscó por todas partes, la buscaron durante 6 años, hasta que recibieron una carta que decía:
“Mamá, papá, ya no me busquen más, yo ya no soy su hija. Ahora soy lo que siempre quise ser: una puta.” ………
“que te parece, rafa?, de perdida vale unos $100.000 no crees?”
-te voy a dar $20.000-
“eres un maldito ladrón, pero algo es mejor que nada”
Otra mas que le bajo el precio, si esto sigue así tendré que cambiar de cliente, cada vez que consigo buena mercancía siempre le tengo que bajar el precio, ni el trabajo que me cuesta conseguirla,
Son las 6.00am, sigo esperando en mi vehiculo, al parecer nadie sale aún, he recorrido todas las calles de la ciudad y la mercancía esta cada vez más escasa ya no se que hacer, todo debe de ser culpa del maldito capitalismo,
Por fin, ya llega la mercancía, se bajo de su auto y esta sacando unas llaves, al parecer va a abrir ese local,
Me cercioro de que no haya espectadores (aunque se que difícilmente habrá a estas horas),
Bajo de mi vehiculo ya con el cloroformo en la mano y listo para comenzar el día trabajando,
Ella se hinco para abrir el primer candado, lo cual me da una ventaja de lujo, me acerco a ella por la espalda sin que se de cuenta de mi presencia y de un movimiento le coloco el pañuelo con cloroformo sobre su rostro,
-mmmmmmmppphhhhhh.-
Ambos caemos al suelo y rodamos hasta quedar sobre el asfalto, ella aún sigue gimiendo aunque cada vez con menor intensidad,
Volteo a mirar mi reloj, 1.50min, llevo tiempo, sus manos y sus piernas dejan de moverse, sus parpados están cerrados pero aún tengo la duda de si en realidad esta dormida, con una mano toco su abdomen y sintió su respiración, me doy cuenta que es lenta, esta anestesiada por completo,
La cargo a mi auto y la meto en la cajuela,
Siempre ha sido algo muy excitante mirar la mercancía mientras duerme, lo es aún más cuando despierta y se da cuenta de que se encuentra amordazada,
Una llamada por teléfono anunciando que tengo otra pieza, acordamos la hora de la reunión y esta vez trato de negociar un mejor precio,
“esta que conseguí, esta mejor que las otras te lo aseguro”
-eso me dices con todas-
“esta vez en enserio, a las 12.00pm, de acuerdo?”
-recuerda yo pongo el precio-
Siempre he odiado a ese cabron, no se quien le dijo que es un valuador, yo consigo la mercancía y yo le pongo el precio que yo quiera,
Desde que empecé con el negocio hace 10años temí todas las consecuencias del hacerme empresario, pero nunca imagine que conocería a un maldito estafador como ese,
Ya se esta despertando, su mirada tratando de enfocar algún objeto, intenta moverse pero es inútil sus gemidos de desesperación, no se ha percatado que la observo, muevo la silla en la que estoy y se queda por completo inmóvil, ya me vio, su respiración se agita, comienza a sudar, nunca imagine que una sola palabra tuviera tanto efecto en la mercancía, “hola” digo, y ella comienza a emitir ruidos espantosos que aún no me acostumbro a tolerar lo que ocasiona que moje un pañuelo con cloroformo,
Ella al ver que humedezco el pañuelo abre los ojos asustada y mueve su cabeza de manera negativa, “no me dejas opción, tengo que cuidar la mercancía para que llegue en buenas condiciones”
Le coloco el cloroformo en el rostro y espero a que este haga efecto, la llevo a la cajuela de mi camioneta (que es la que uso para entregar la mercancía) y me dirijo a entregar el pedido,
Ahí están, como siempre acompañado de sus mandriles,
“aquí esta, ven”
-vemos ahora que porquería conseguiste-
“la dormí con cloroformo, estará así por unas horas”
-como siempre, dime no tienes otra cosa más saludable para conseguir la mercancía-
“olvídate de eso, mejor dime ahora cuanto me vas a dar, por esta?”
Ahí esta haciendo lo mismo que siempre, según él primero tiene que examinar la mercancía para cerciorarse de que no venga defectuosa,
Lo hace como si fuera un salvaje, le abre la boca y mete sus dedos en ella, le agarra la lengua y la manosea de un lado para otro, recorre los dientes uno por uno con sus asquerosos dedos, después saca su mano ensalivada y les levanta los parpados para verle los ojos, luego los oído y la nariz,
Terminada la cara desgaja su blusa y falda, estruja sus tetas, revisa sus pelos pubicos, le mete los dedos en el coño y solo los saca para lamerlos, salvajemente le da la vuelta y le mete un dedo en el ano, repite la misma operación que con el coño, recorre sus piernas y pies, regresa a sus labios vaginales y pega su horripilante boca a la entrada de estos, se reincorpora y aun saboreando los jugos vaginales me da el precio:
-mira, me caes bien, pero en el negocio las amistades no importan y tu lo sabes bien, esta que me trajiste era virgen, no dan mucha leche así, aunque tiene buen sabor, no pasa de los 30 y eso es bueno, me puede dar algunos hijos, y dinero, me gusta para el table, pero tiene las piernas muy flacas…..
“ya, ve al grano¡¡”
-$40.000-
“olvídalo, estas loco¡¡¡¡ esta mínimo vale los $150.000”
-tómalo o déjalo-
(Maldito capitalismo)
Otra que se me va, pero bueno puede ser peor.
“Doblemente violada”. Ese era el encabezado del periódico. Quien iba a pensar que aquella discusión llevaría a eso.
Marcela ese día salía de la tienda donde trabajaba algo tarde, esto debido al cierre por inventario. Miguel el del almacén le ofreció llevarla a su casa, pero ella desconfiando de todos los hombres, aunque estos tuvieran pinta de buenas personas, no acepto la invitación de miguel y prefirió ir a su casa en un taxi.
Marcela cavilaba muchas cosas en su mente, mientras caminaba por la calle en espera de un taxi que la llevara a casa, ella observó un bulto en la banqueta y prefirió caminar por media calle para evitar alguna “sorpresita”. Apenas pasó el bulto cuando sintió que un sujeto la asía por la espalda y con su mano le tapaba la boca.
-calladita o te rajo-
Marcela sudando en frío por el miedo que ese sujeto que hacia un momento estaba tirado en la banqueta la tuviera ahora sujeta. –camina ¡ y cuidadito por si se te ocurre voltear a verme-
Marcela no tuvo otra opción más que hacer lo que ese sujeto le pedía que hiciera, estaba sola en la calle y de nada serviría resistirse, quizá esta persona pudiera matarla.
El tipo la llevo a un edificio abandonado que solo era alumbrado por unas cuantas lámparas de la avenida.
-ahhhh, si, así, sigue, chupamela…..ya me vengo, ahhhhhhhhh-
Con ambas manos josh sujeta la cabeza de la prostituta que le hacía un oral en el asiento de su automóvil, -ahhh, no te muevas, sigue succionando-
Después de unos minutos la prostituta saca de su boca la verga de josh y le pide el dinero. Josh saca su cartera y paga a la puta, -llévame donde estaba-
-eres solo una puta, y por cierto una muy fea, agradece que deje que me la mamaras-
-cabron..-
La prostituta de piernas negras salió del auto de josh estrellando la puerta al salir.
Marcela yacía desnuda por completo y atada de espaldas a una de las columnas del edificio a donde la había llevado aquel sujeto.
-Qué me va a hacer señor?, por favor no me lastime, soy virgen-
El sujeto si hacer caso de lo que Marcela decía se acercó a su espalda y con sus manos comenzó a acariciarla, tomo sus nalgas y las estrujaba fuertemente.
-no por favor, deténgase¡¡-
Se bajó los pantalones y saco una verga de buen tamaño, empezó a pasar su verga por las nalgas de Marcela, dejándolas embarradas de ese liquido viscoso. En tanto Marcela no paraba de llorar ante la inminente situación que se aproximaba.
El tipo recogió los calzones de Marcela y se los metió en la boca de ella amordazándola.
Mientras que con ambas manos abría sus nalgas y de una estocada se la dejaba ir toda.
-nmoommmmphhh¡-
Josh era un albañil de 25 años, era blanco de cabello pelirrojo y de ojos verdes. Era delgado pero de abdomen marcado. Después de haber terminado con la puta de hace rato josh decidió ir a dar un paseo, quería poner en orden sus ideas, llevaba casi 2 años casado, y esa era la primera discusión con su esposa ahora no tenía idea de cómo le iba a pedir perdón, su orgullo no dejaba que llegaran muchas ideas a su cabeza. Mientras pensaba en su vida afectiva, escuchó ruidos provenientes de un edificio abandonado, serán unos adictos, pensó.
Pero al parecer eran sollozos de mujer lo que se alcanzaba a distinguir. Josh decidió ir a echar un vistazo.
Lo que encontró a su arribó al lugar lo dejo petrificado, era una chica, se encontraba atada a una columna completamente desnuda. Josh quedó en un estado vegetativo sin mover siquiera un músculo, hasta que su verga lo despertó con una gran erección.
La mente de josh era confusa, como podía tener una erección en una situación tan peliaguda como esta. Pero por alguna razón que josh no podía explicar, aquella escena le resultaba de verdad excitante.
-ayúdame, por fa….-
Una voz apenas audible se escuchaba proveniente de la chica. Josh se acercó a ella lentamente, observándola detenidamente. En sus nalgas aún le escurría el semen que su violador le había dejado. La erección de josh crecia conforme más se acercaba a ella. Los latidos de su corazón eran más rápidos, sus manos temblaban. –por fa…vor-
Josh se encontraba a unos centímetros de la mujer más hermosa que había visto, -por esta no tendré que pagar ni un centavo- pensaba josh.
Las manos de josh con mucha delicadeza se acercaron a las nalgas de la chica comenzando a frotarlas suavemente.
La mujer ya no tenía fuerzas para resistir a esa segunda agresión. Estaba completamente exhausta. En tanto que josh se desabotonaba el pantalón y dejaba al descubierto una verga de unos 19 cm de larga, completamente rígida lista para entrar en acción. Josh se puso en cuclillas, con sus manos abrió las nalgas de la chica y se quedo un rato viendo su culo. –ya te dieron por el coño, pero me dejaron lo mejor- decía josh saboreándose entrar en un culito tan rico.
La mujer parecía que estaba en un estado de semiinconsciencia, pero aún podía sentir las manos de josh sobre sus nalgas, y de pronto también sentía una lengua húmeda explorando su botoncito, recorriéndolo de arriba para abajo, dándole unas buenas lamidas.
Josh metía la puntita de su lengua entre los pliegues anales mientras que con su mano se tomaba la verga para jalársela. Después pegaba su boca en el ano de la chica y se lo succionaba con fuerza. –n, noo, dejame-
-que bien sabes-
Josh estuvo succionando su culo un buen rato, entonces decidió que ya era la hora de dejársela ir, lentamente josh fue metiendo su verga en el estrecho ano de la inocente chica. –aahhh- gemía la muchacha del dolor de tener la punta del glande de una verga en su culo.
Josh la tomo por la cintura y empujo su cadera con más fuerza, -nnoooo, yaaa, paraaa¡¡-
La cabeza de su verga ya había entrado completamente dentro del ano de ella. Ahora venía lo demás, otro movimiento de cadera y josh sintió como desgarró los músculos del ano de su víctima. La muchacha perdió el conocimiento por el dolor que experimentó mientras que josh continuaba sodomizándola. La verga de josh estaba completamente adentro de ella, sus bolas chocaban con sus nalgas, -ahhhhhh-, después de 10 minutos josh aventó sus primeros chorros de semen inundando las entrañas de la chica. Pero en lugar de sacar su verga continuó cojiendosela por otros 15 minutos hasta que josh cayó exhausto.
Regresó ha su vehiculo dejando tras de si a la chica, desnuda, inconciente y sangrando atada humillantemente a una columna.
Al llegar a casa josh, se duchó y fue a la recamará de su esposa, se recostó a un lado de ella y le dio un beso en la mejilla. Ella al parecer no estaba dormida aún. –me perdonas?, te prometo que no lo vuelvo a hacer.-
-bueno pero con una condición-
-la que tu quieras-
-mañana me llevas a cenar, vale?-
Josh selló el trato dándole un tierno beso en su boca. –ojala que todas nuestras discusiones siempre terminaran así, no crees joshi?-
-ojala….exactamente iguales-
……………….
En realidad no recuerdo el principio de aquello, fue quizás en invierno pero no dudo que quizá haya sido primero el verano, todo fue tan de repente que apenas y recuerdo algo, ella lo sabía, fue la primera en saberlo, fue mi primera novia aunque ella no lo supo, y también fue mi primera victima eso sí lo supo.
Ella era hermosa, al menos para mi lo era, delgada, blanca, cabello castaño, frente regular, labios delgados, piernas largas que siempre llevaba al descubierto, era imposible no voltear a verla cuando iba por la calle, su olor a jazmín era lo que más me llamaba la atención, el olor, ese olor era el que ella recordaría….
Ese día o noche, salíamos juntos de la oficina, yo siempre fui nadie, y ella siempre lo fue todo, es por eso que coincidíamos, la acompañaba aquella vez, le abrí la puerta de su auto, me fije que nadie nos viera, prepare el cloroformo el elixir de los dioses, y un pañuelo contra su cara, la sorpresa del momento, la sorpresa de la traición, sus ojos me lo decían todo, menos lo que yo quería que dijeran, no me decían que me amaba.
Durante el camino, estrené auto del año, ella a mi lado, un cuerpo inmóvil y hermoso, le recite poesía, le dije romances que ella atendía sin queja alguna, las horas avanzaban, solo 2 habían pasado y el odioso despertar de la reina, detuve el auto y la miré fijamente, su determinación era asombrosa, luchaba por regresar al mundo de los vivos, hacía ruidos extraños pero a la vez eróticos, “mmhhhm, aahhgg”, y otros más que me inspiraron a escribir un poema, me encontraba excitado, el momento era soberbio, no quería que aquello acabara, destape de nuevo el frasco con cloroformo, ella quizás lo vio no puedo en verdad asegurarlo, pero su mano comenzó a manotear al instante, “detente” le dije autoritario, ella no me hizo caso, enardecido coloque de nuevo el pañuelo con esa fragancia de olimpo sobre su rostro, sujeto mi brazo con sus tersas manos, me enterró sus uñas cual si fueran clavos, pero no resistió el delicioso aroma de aquel perfume de Morfeo.
El frasco café dominando el pañuelo blanco, uno arriba del otro, en clara posición de dominante y dominado, ambos frente a ella, ambos esperando a que fueran de nuevo usados por una mano digna, por una mano de hombre, una mano como la mía.
Ella por el momento en los brazos de la inconciencia, es tan hermosa la tonada de su respiración, lenta, anestesiada, que de inmediato mi verga se vuelve mástil, era necesario llegar, seguro que los invitados ya esperaban, el camino fue largo, fue necesario dominarla tres veces más, en la última con una voz apenas audible, dijo “ya no porf….” Y no dijo más.
Llegamos al lugar, la cargue hasta el centro de la habitación, ya todos se hallaban reunidos, sus gabardinas oscuras hasta el suelo, en algunos no tan largas, otros llevaban zapatos lustrados, la coloque en suelo, todos alrededor, contemplábamos su belleza, Jael fue el primero, le arranco la ropa, colocó sus extremidades en las argollas, acaricio sus pechos, beso su clítoris, la examino con los dedos, y con voz aprobatoria ordenó: “¡lléguenle¡”.
Al instante las vergas desenvainaron, unos por la boca y otros por el coño, algunos se frotaban contra sus tetas, yo mientras grababa la escena, los intercambios de unos por los otros, semen corriendo por todo el cuerpo desnudo de ella, vaivenes en la boca, pelos pubicos en esta, vergas gigantes rozando los dientes de la mujer, semen cubriendo la nariz, labios succionando salvajemente los pezones, dientes verdugos del indefenso clítoris, el furor en su punto más álgido, hasta que una voz fue pronunciada “¡se está despertando¡”, de inmediato todos retrocedieron, se cubrieron sus armas, y enmudecieron, ella intentaba recobrar la conciencia, de nuevo gemidos provenientes del interior de su ser, al oírlos todas las vergas nuevamente endurecieron, los ojos de la vencida se comenzaron abrir como una concha, su cabeza se remolinaba de un lado a otro, todos los presente, asieron sus vergas y con cada gemido de ella, se la jalaban más y más fuerte, lentamente abría los ojos, la cresta estaba cerca, uno de ellos, se arrodilló junto a ella, suavemente colocó un embudo entre sus labios, este era muy ancho por la parte superior pero que entraba sin ninguna dificultad hacía la garganta de ella, todos se acercaron, sus vergas apuntaron hacía aquel instrumento de plástico, parecía un pelotón a punto de fusilar a un desgraciado, ahora solo esperaban la orden del capitán, ella ya con el embudo en la garganta, gemía de una forma extraña, esto causaba más excitación en los presentes, no faltaba mucho, la fuerza con la que se jalaban la verga era descomunal, los ojos de ella estaban casi abiertos, sus parpados temblaban, su apertura era inminente, ¡por fin¡ los abría, “¡aaaaaahhhhhhhhh¡”, disparos despiadados de semen, todos al unísono, las balas liquidas perforaban la garganta de la mujer, ella inútilmente trato de no tragárselo, todo estaba entrando, sus manos se convirtieron en puños, sus ojos en lagrimas, unos cuantos disparos más y ya todo había terminado, como regalo final la saliva de cada uno acompañando su leche, se guardaron las armas, y se retiraron del lugar, el embudo duró en ella unos minutos más hasta que todo hubiese resbalado, después ella pudo respirar nuevamente, gemía, su mente, me hubiera gustado preguntarle que era lo que pensaba, destapé el frasco, vertí una dosis del preciado liquido en mi pañuelo favorito y se lo coloque en el rostro, al verme todos aplaudieron, y por un momento me sentí importante, más yo sabía que no era a mí al que le aplaudían, ella ya sin oponerse respiraba profundamente, al parecer ya había encontrado una nueva amiga, más rápido que como despertó se encontraba dormida de nuevo, todos se quitaron las gabardinas, trajes Armanis salían a relucir, pulseras de oro, relojes con diamantes, todos se despedían, uno de ellos me miró me lanzó unas monedas, y me dijo que mañana nos veríamos de nuevo, yo también me fui, ese ayer ya es hoy y parece que tendré que ir de nuevo, a ella ya la maquille, espero que les guste y me dejen acercarme de nuevo……
“Que hermosa eres, en verdad”, recuerdo que estas fueron las últimas palabras que ella escucho antes de que el algodón blanco impregnado de aquella sustancia, chocara contra su rostro obligándola a dormir.
Ese día la acompañe al colectivo, ella era como siempre, hermosa, con rayos rojos semejantes al fuego sobre su cabello, su piel blanca y su cuerpo esbelto, los autos se detenían durante minutos con tal de ser los primeros en gritarle palabras obscenas…
Apenas despertaba de su sueño forzado, sus ojos buscaban la respuesta ante lo que estaba sucediendo, la mordaza en su boca le impedía expresarlo, entonces me vi en la necesidad de explicárselo, pero no con palabras pues sabía que no las comprendería, ellas nunca comprenden los sentimientos de los hombres enamorados, entonces hice un gran esfuerzo para soportar sus gemidos y lagrimas, coloque cinta en sus parpados para asegurarme que no los fuera a cerrar, le puse gotas para dilatarle las pupilas, y la senté frente a una pantalla hecha para ella, un nuevo pañuelo de anestésico en su rostro, solo lo suficiente para mantenerla relajada, un sonido de unos tacones y después inició la sesión, yo había seleccionado las imágenes para la ocasión, las edite especialmente para ella, eran escenas en donde una mujer va caminando sola por la calle y de pronto uno o varios sujetos la sujetan por la espalda le agarran las piernas, mojan un pañuelo con un liquidó, le cubren el rostro con ese, la mujer hace unos breves gemidos antes de quedar por completo anestesiada, después la suben a una Van, ahí le quitan la ropa, uno de ellos fotografía el cuerpo desnudo de la víctima, otro introduce sus dedos en su coño, uno más frota sus enormes tetas mientras que su verga explora la boca de la anestesiada….. unos minutos después y todos vertían su leche sobre su cuerpo inerte, la vestían de nuevo y la ponían sobre la banqueta, solo uno de ellos se quedaba con ella hasta que esta recobrara el sentido, ella aún somnolienta preguntaba que era lo que había pasado, él solo le decía que se había desmayado…..
Una escena tras otra, diferentes cada una, diferentes modos de anestesiar a la víctima con aquel pañuelo aparentemente inofensivo, pero que era lo bastante fuerte como para dominar a su victima, en ocasiones se alternaban las escenas en algunas eran hombres anestesiando a mujeres, en otras eran mujeres durmiendo a otras mujeres, antes de cada escena ella siempre oía el sonido de unos tacones, al cabo de un tiempo ella ya se recuperaba de los efectos del anestésico que le había sido suministrado, su mente daba vueltas, no sabía porque tenía que ver esas escenas, a ella nunca le habían gustado escenas de ese tipo, siempre que en las películas veía una escena similar cerraba los ojos aterrorizada, no podía creer que hubiera hombres que le gustara dormir a las mujeres solo por gusto….la puerta se abrió y él entro, se dio cuenta que estaba por completo despierta y al parecer eso no le agrado, mojo otro algodón con aquella sustancia y de nuevo se la colocó en el rostro, “mmmppphh”, los ojos de ella se ponían en blanco, su vista se hacía borrosa, solo antes de perderse en la inconciencia él retiró el algodón de su rostro, y de nuevo fue obligada a continuar viendo esas escenas macabras, fueron tres días de continua tortura mental, tres días de ver la misma trama en las escenas, tres días de oír los mismos tacones, el anestésico que le era suministrado cada media hora la mantenía en el perfecto estado para continuar viendo aquello sin resistencia, después la pantalla se puso en blanco totalmente, “ahora parece que ya estas lista” dijo la voz que la había forzado a ver aquellas cosas, “ahora te mostraré algo”, acercó a su rostro un frasco café, aparentemente era el mismo que había usado en todas las escenas que había visto, ella lo miró fijamente, este llevaba una etiqueta que decía; “CHLOROFORM” él destapo el frasco, ella ya sabía que era lo que seguía, un olor muy intenso golpeando su cerebro, y al poco tiempo un estado de relajación total, pero esta vez fue diferente, una cantidad de cloroformo aún mayor que las anteriores, el algodón golpeando su rostro, un olor muy intenso y un mar de sombras cubriendo sus ojos…
Ella despertaba junto a un contenedor de basura, llevaba puesta una gabardina café que no era suya, ya era de noche, se puso de pie aun mareada por los efectos del cloroformo, metió sus manos en las bolsas de la gabardina para resguardarse del frío que sentía y se topo con algo que a ella le parecía conocido, era un frasco café y un pedazo de algodón, su sorpresa fue enorme, estuvo a punto de arrojarlos lejos cuando oyó el ruido que provocaban los tacones de una mujer que pasaba por la calle, su cuerpo se entumeció, sus pupilas se dilataron y ella actuó instintivamente, abrió el frasco con maestría, vertió una buena dosis de aquel liquidó en el algodón, y esperó a estar al alcance de aquella pelirroja que al parecer era una prostituta de la zona, ella como toda una experta sujeto a la pelirroja de la cintura con una mano mientras que con la otra colocaba el pañuelo con cloroformo sobre su rostro, en realidad parecía toda una experta a pesar de que era la primera vez que lo hacía, la mujer luchó pero su lucha fue en vano, sus ojos lentamente se cerraron, una Van blanca se colocó a un costado de ellas, se abrió la puerta y… “muy bien Mari, todas aprenden muy bien”.
Zoe miraba hacia ambos lados convencida de que había logrado escapar, sus pies pisaban los escalones como si fueran piedras rodando por la pradera, sus pies descalzos sentían el ardor de los duros escalones, aún escurría sangre de su nariz, su vista se hallaba nebulosa, el sudor la empapaba por completo, sus pezones rosados resaltaban a través de la tela blanca que llevaba en el pecho, continuo por el callejón hasta quedar debajo de la lámpara que alumbraba aquella noche de invierno, su silueta en el pavimento hacia ver una figura humana hermosa, por sus pantorrillas desnudas resbalaban gotas de sudor, ella por un instante creyó estar a salvo, miro hacia ambos lados de nuevo, y su espalda se estrello contra el metal del poste, el aire congelado de la noche congelaba las lagrimas que intentaban inútilmente salir de sus ojos, se decidió entonces a no mirar hacia atrás, con un breve paso hacía adelante, un sonido de una botella rota, un escalofrió en las entrañas y de nuevo un pañuelo blanco golpeando su rostro, el mismo olor de azufre, la misma mano con guante negro, la misma desesperación de siempre, la misma fuerza sujetándola por detrás, los parpados de Zoe cayendo como yunques, los ojos tornándose blancos como la luna, la fuerza exigua una vez más, los eróticos gemidos cada vez más lentos y pausados, “mmmmhh”, la última mirada hacia las estrellas de un cielo invernal, y las palabras que habría escuchado por miles de veces, “respira mi amor, respira hondo”. Por fin la oscuridad, y de nuevo a la penumbra.
Salía de clases como siempre, acompañada de su hijo de 3 años, xael, su esposo en el mismo carro marrón esperando por ella, el viento soplaba fuerte en dirección opuesta, indicando el huracán que pronto llegaría, ella continuo mientras se despedía de sus amigos, entre ellos uno al que jamás olvidaría, él le guiñe el ojo con algo de malicia, ella hace que no ve y continua su camino. Ambos en el auto, el esposo de Zoe, con la mirada perdida, “borracho otra vez” pensó ella. Él arrancó el automóvil con presteza, a ella le extraño el acto, “¡no volteen, o los quebramos¡”, una voz de estruendo de la parte trasera del vehículo, Zoe tembló, pero no por eso desobedeció, aferrada a xael desesperada, no podía pensar, su mente al igual que su cuerpo se hallaban congelados.
“¡vete derecho, da vuelta aquí, baja la velocidad, eres imbecíl?¡” las ordenes del trueno taladraban los oídos de Zoe, su hijo lloraba, su esposo no hacía nada, pero al verlo su aspecto no difería de los zombies.
“¡detente, detente cabron¡” Zoe con la mandíbula entumida no podía exclamar nada, solo esperaba en que aquello terminara como un asalto cualquiera, “¡no podemos dejar que tu vieja vea a donde vamos¡”, Zoe supo que esas palabras iban para ella, su cuerpo temblaba sin desobedecer, él no dijo nada. “¡la vamos a dormir¡”, Zoe era un volcán que pronto haría erupción, y así fue, más en lugar de lava fueron suplicas lo que salía del fondo de la tierra, el fuego de sus lagrimas no fueron lo suficiente para quemar a su captor, y pronto fueron apagadas por un trapo blanco que fue colocado en su rostro, una mano con guante negro sostenía aquel pañuelo, su esposo la miraba fijamente, su hijo lloraba estrepitosamente, y una voz madura que decía “respira mi amor, respira hondo” Zoe intento fingir, cerró los ojos pensando que fingiría su sueño, pero antes de que ella lo notará ya los abría de nuevo, solo que ahora ya no estaría con los mismos de antes.
Zoe luchaba contra la droga que la había sumergido en el mar de la oscuridad, lentamente subió a flote, encontrándose en un lugar irreconocible, sus manos y sus pies se encontraban inmovilizados por la fuerte cadena que se sujetaba a una viga de hierro, su boca estaba sellada por una cinta del mismo color que el suelo, en vano intentó escapar de aquella mazmorra, escuchó el eco de unos pasos acercándose ella cerró los ojos y se recostó queriendo ocultando su conciencia, la mano paso sobre ella, acariciándola, ella sobresaltada no pudo seguir fingiendo, “¡te estabas haciendo la dormida verdad?¡”, la voz que salía del asiento trasero ahora se encontraba delante de ella, la oscuridad le impedía ver el rostro de su captor, “estas bien sabrosa”, Zoe a pesar de siempre asemejar una fortaleza ante los demás, incluso ante sus admiradores, que nunca se dejaba seducir por nadie, aunque le sobraran pretendientes, ella era incapaz de resistir ante el único adversario que ella no podría vencer, el miedo.
Mientras la mano de aquel sujeto exploraba el cuerpo de Zoe, ella temblaba de miedo, con la ilusión de que aquello fuera un mal sueño, solo una pesadilla, creía que al despertar se iba a encontrar de nuevo con su hijo y que en la noche después de que este se hubiera dormido, iría con su esposo al cual le bajaría los calzones mientras estuviera dormido, y con su boca calida y húmeda aprisionaría su pene, dándole suaves mamadas, succionando, primero suave y después haciéndolo cada vez más fuerte, moviendo su lengua lentamente por el glande, acariciando las bolas de su marido, y oyendo solo las exclamaciones de placer de aquel, estaría así por un rato hasta que su esposo la tomara fuertemente por el cabello, y ella sentiría como la cascada de leche se precipita al interior de su boca, sería una cantidad tan abúndate que terminaría por escurrir parte aquel liquido por las comisuras de los labios de Zoe, después de que aquella tempestad de placer hubiera acabado, él la llevaría hacía arriba, y ambos explorarían sus bocas con la sonda de sus lenguas, “tenemos a tu hijo”, pronto Zoe volvió a la realidad, las palabras le habían hecho recordar todo lo que había sucedido momentos antes, “lo quieres ver?”, ella anhelaba verlo quería saber que él estaba bien, una luz iluminó el costado y una fotografía aparecía, “aquí esta”, los ojos de Zoe se desorbitaron, por un momento no sabía si al que veía era a su hijo o solo era una ilusión.
El niño se encontraba amordazado de pies y manos, un pañuelo rodeando su cabeza, y los ojos fulminados.
La escena no dejaba de sorprender a Zoe, las lagrimas denotaban terror y a la vez angustia, “el esta bien, solo esta dormido, pero de ahora en delante de ti depende que así siga”.
Lo que sea haré lo que sea, eran los pensamientos de una madre para salvar a su hijo, se oyó entonces las risas de varios sujetos, lentamente se acercaban, hasta terminar por rodear a Zoe, “si quieres a tu hijo de vuelta, ¡nos la vas a mamar a todos¡”, dijo uno y de nuevo las estrepitosas risas de los otros, la cinta que sellaba los labios de Zoe fue retirada, mientras se escuchaban los ruidos de los cierres de varios pantalones, la mengüe luz que alumbraba provenía de un quinqué cerca de Zoe, con lo cual no se veía más allá de la cintura de los hombres, “¡híncate perra¡”, Zoe con lagrimas en las mejillas no tuvo opción, aún con las cadenas amagando su cuerpo, logro hincarse, ellos se acercaban cada vez más a Zoe, todos en circulo, ella solo veía unas enormes vergas colgando entre muchas musculosas piernas, no podía ver más arriba, solo escucha la voz de los sujetos, “por favoo, mmm….” Antes de que ella terminara la frase de suplica una enorme verga amordazaba su boca, ella al principio intentó resistir ante aquello pero una imagen alumbró su mente, era la de su hijo, que aparecía entre las risas de aquellos depravados, “¡vamos, no seas envidiosa, acá hay mas vergas pa` que te empalagues¡”, las vergas ya erectas y babeantes, deseosas de entrar en la boca de Zoe, chocaban contra su rostro, embarrándole liquido seminal por todo este, “¡la cabrona ya no va a ocupar maquillaje¡”, gritos y risas entre aquella horda de maniáticos, se mezclaban con las lagrimas de humillación de Zoe, cada vez que ella sacaba de su boca una verga escurrían entre sus labios y la verga hilos de semen que eran transportados a las otras vergas, la cabeza de Zoe daba vueltas, el asco que sentía era inmenso, sentía que su estomago explotaría en cualquier momento, cada verga que se metía a la boca era más asquerosa que la anterior, “de a dos¡ de a dos¡” era el nuevo grito, sudor, semen, saliva, lagrimas, era el bálsamo que cubría su atlético cuerpo de estudiante de ballet, era el nuevo perfume que llevaría durante el resto de su vida.
“¡agggghhhh¡”, dos vergas entraban dentro de su boca, la felicidad de todos, la repulsión en el rostro de ella, chorros de leche caliente llegando hasta su intestino, y al revés una impetuosa y abrupta expulsión de liquido del estomago de ella, de nuevo el griterío de felicidad, ahora todos embalsamaban su cuerpo mientras este yacía en el suelo, disparos potentes de leche, la cubrían toda, de pronto el silencio, y de entre ellos un sujeto entró, algo sostenía en las manos, todos doblaron la rodilla, Zoe, solo era capaz de usar la mitad de su ojo derecho, puesto que el resistol blanco del semen, le impedía ver, un frasco, un pañuelo blanco, un liquido transparente, todo se fusionaba, el silencio de los demás se unía con la agitación provocada por una excitación indescriptible, todos respiraban como toros antes de la embestida, sus vergas se encontraban más duras que antes, el pañuelo chocaba contra el rostro de Zoe, ella de inmediato reconoció el olor, no era la primera vez que lo olía, “respira mi amor, respira hondo”, ella se iba sumergiendo cada vez más en aquella oscuridad, que de repente rompió el silencio y una gritería entusiasta se dejó oír, todos parecían eufóricos, la cabeza de Zoe lentamente daba el último tirón, para después perderse en el eco de aquellos gritos de animales, que celebraban algo.
Zoe comenzaba a recobrar el conocimiento, de nuevo volvía a la vida, su cuerpo se encontraba pegajoso, como si litros de miel hubieran sido derramados sobre ella, “ahora dime, quieres ver a tu hijo?”, de nuevo la voz estruendosa, la oscuridad y el miedo, Zoe temblaba, pero quiso ver a su hijo, “mira aquí esta”, de nuevo la luz, y una fotografía a un lado, la imagen era horrorosa, su hijo dormía placidamente sobre una cama, mientras que con su mano izquierda sostenía un frasco con una etiqueta, y en su otra mano un pañuelo, Zoe, se sorprendió al ver aquello, “shhh, shhh, él esta bien, este pañuelo fue el mismo que usamos contigo, así que mientras tu lo huelas, no te separaras de él”. De nuevo las lagrimas de Zoe, ella necesitaba la explicación, necesitaba el porque humano de todo aquello, “este frasco es nuestro dios, su nombre no puede ser pronunciado, y nadie puede tocarlo sin su consentimiento, pero según la leyenda, llegaría una persona que sería la única capaz de ser aceptada por él, y bien esa persona eres tú, él te ha escogido”. Aquel sujeto continuó hablando por horas acerca de aquel misterioso frasco, la reverencia que le tenía era tanta que manifestaba un respeto tremendo al hablar de él. Zoe ya no aceptaba que aquello no fuera un sueño, tenia que serlo, nada de esto podía ser real, la cinta le fue retirada una vez más de la boca liberando esos labios tan hermosos y rojos como la fresa, “¡se llama cloroformo, imbécil, y no es ningún dios yo lo único que quiero es a mi hijo, o si no voy a..mmmmhhppp¡” la cinta cubriendo la boca de la blasfema, el horror ante aquello, el espanto de aquel, por las palabras tan sacrílegas, no podía ser perdonada ni aunque fuera la elegida.
Una jeringa pinchaba el brazo de Zoe, mientras un liquido transparente entraba en ella, “esto no se puede quedar así, necesitas ser purificada¡”, Zoe lentamente fue perdiendo fuerza, sus ojos se cerraron una vez más, ella pensaba que resistiría la droga, pero no fue así, al despertar se dio cuenta de lo aterrador que era su situación, sus manos atadas con unas esposas, sus pies, con argollas sujetos, su cuerpo desnudo, ella inclinada en el “caballo”, exponiendo sus preciosas nalgas, blancas como la nieva, redondas como una dona, y tan hermosas como el cielo de primavera, sus ojos aún se recuperaban del sopor en que se encontraba, mientras miraba a su alrededor, en el más profundo silencio las vergas de todos, apuntaban hacia ella como sables esperando a perforar al pecador, ella al percatarse de tal situación, trató lo imposible, y no lo consiguió, “¡será castigada, con la mayor severidad posible¡”, delante de ella se coloco el del guante negro, humedeció un pañuelo con aquel liquido tan reverenciado y la castigo colocándoselo en la nariz y boca, ella recordó las palabras de uno de ellos, recordó que en ese pañuelo se encuentra también la esencia de su hijo, ella lo respiraba como si oliera a su hijo mismo, “respira mi amor, respira hondo”, al retirar el pañuelo de su rostro un hilo de sangre escurría por su nariz, los ahí reunidos vieron entonces la señal, había sido rechazada, con furor uno a uno se coloco detrás de ella y la tomaban de las nalgas, apretándolas fuertemente, su verga apuntaba hacía el hoyo más oscuro de una mujer, su ano.
Sin usar vaselina ni saliva, entraban en su culo, la penetraban con una fuerza tal que ella de seguro hubiera desfallecido si no fuera por la protección del cloroformo, las embestidas eran brutales, digno castigo para ella. El semen expulsado de cada verga era tal que escurría por las nalgas hermosas de Zoe, y se deslizaba hasta sus pies descalzos, el castigo continuo hasta que todos estuvieron satisfechos, Zoe fue desatada su cuerpo yacía junto al “caballo”.
Apenas y sonó el reloj de la catedral, Zoe intentaba salir de su sueño forzado, pero había algo raro esta vez, su nariz sangraba, su culo se encontraba adolorido, su boca seca, su cabeza palpitaba, sus músculos no respondían como ella lo quisiera, estuvo en ese estado durante algunos minutos, que ella pensaba que lo eran, por fin logró reaccionar, y al verse libre intentó llegar a su hijo antes que el dios de aquellos infelices terminarán por matarlo, al verse desnuda, lo único que encontró fue una tela blanca, cubrió su pecho con ella, y salió temblorosa de aquel lugar oscuro, ella por un instante pensó que lo había logrado pero……….
La última imagen de Zoe antes de aparecer en los obituarios, si saben algo de esta secta por favor no insulten a su dios……….