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fantasias prohibidas

Escrito por clororelatos 22-07-2008 en General. Comentarios (1)

 

 

Aun recuerdo aquel día, imposible olvidarlo, yo tenía recién los 18 y tenia unas enormes ganas de saber lo que se sentía, de ir a aquel lugar prohibido, y experimentar lo que hasta entonces la sociedad me había prohibido. Pero, aquella vez entendí que todo tiene un precio que hay que pagar; mi vida hasta ahora no ha vuelto a ser la de antes, mis médicos no me dan más de unos pocos años debido al SIDA que adquirí. Así que como legado os dejaré este escrito, de lo que me paso el día en que decidí “salir del closet….”

 

Me llamo cesar (nombre ficticio como los demás nombres que aparecerán en este relato) acababa de cumplir los 18 y ese viernes decidí ir al bar gay que se encontraba en el centro de la ciudad, eran las 19 hrs. y yo parecía un idiota dando vueltas alrededor del lugar sin decidir a entrar en el. Mis manos sudaban, sentía que mi respiración no era la misma de siempre, mi corazón latía más rápido cada vez que pasaba por la entrada y un sujeto de no mal aspecto me miraba lascivamente (o al menos eso creía), varios homosexuales de los alrededores al verme pasar me invitaban a cenar, o a tomar un trago, uno de ellos al parecer no se anduvo con tantos rodeos y me dijo que estaba muy bueno y que si quería me hacia descuento, pero yo aún inexperto solo me sonrojaba y me alejaba sin voltear atrás, nunca antes ningún homosexual me había dicho abiertamente que quería acostarse conmigo, incluso yo nunca lo hubiera permitido, pero ese día era diferente, yo lo deseaba en mi interior, quería sentir la verga caliente de un hombre dentro de mi ano, quería tener su sabor en mi boca y quería sentir su semen en mi cara. Cada vez que me masturbaba me imaginaba a un hombre fornido, tomándome en sus brazos, besándome y yo devolviéndole el favor masturbándolo, quería que me pusieran a gatas en una cama con sabanas blancas, y que me escupieran el ano, después quería que uno de sus dedos me explorara antes de penetrarme, quería que me acariciara las nalgas como a las viejas en las películas porno, quería que su lengua lamiera mi ano lentamente, ya me imaginaba sintiendo esos escalofríos, me imaginaba como lentamente me introducía su verga dura y babeando semen en mi recto y comenzaba el vaivén, mi cara restregándose en las sabanas por la fuerza de la penetración, mi boca estaría entreabierta escurriendo saliva, y de mi saldrían unos pequeños jadeos de dolor y placer, me excitaría aun más oyendo al que me penetra gimiendo de placer, disfrutando de mi interior, y en un momento me imagino llenándome de semen las entrañas mientras el da un gran suspiro y se desploma sobre mi, después el me besaría en la boca, con su lengua exploraría mi boca entera, después me diría que me ama, y por ultimo y lo que a mi me da aún más placer sentiría como me coloca el pañuelo empapado con cloroformo sobre el rostro mientras me dice: “respira mi amor, respira”, me imagino como poco a poco mis ojos se cierran y cuando los abra estaré desnudo en su baño, amordazado y él parado junto a mi masturbándose, después al verme recuperarme de la anestesia el eyacularía y me llenaría el rostro de semen. Cuando el termine, una vez más mojará delante de mi el pañuelo con el cloroformo y lentamente me lo acercará a la cara, cuando despierte estaré desnudo en la cama y el a un lado mío acariciándome, y después………

 

Mi corazón latía más rápido al imaginar que aquello, aquella fantasía por mi tan añorada estaba próxima a hacerse realidad. Después de dar vueltas por el bar me decidí a entrar, mi cuerpo entero temblaba, mezcla de nerviosismo y de excitación. Al entrar me di cuenta de que estaba en el paraíso, los hombres podían besarse libremente y nadie los discriminaba, incluso podían agarrarse por encima del pantalón la verga y nadie lo notaba. Estaba tan emocionado observando que no me di cuenta cuando uno de ellos me acaricio las nalgas y me pregunto si venia solo. Yo, aun nervioso no sabia que responder era mi primer encuentro con un homosexual, y el al parecer intentaba tener una charla conmigo, y quizá algo más. Tímidamente conteste,”si, vengo solo”. Su cara esbozo una sonrisa, que de inmediato me atrajo. Roberto era su nombre, era un tipo bien parecido, al menos para mi así lo era, era blanco de cabello negro y de ojos de color azul, tenia facciones algo toscas pero su voz era muy varonil, no era fornido, pero en ese momento no me importo. Roberto me invito a tomar una cerveza y yo encantado acepte, charlamos durante un buen rato, me dijo que trabajaba como anestesiólogo cosa que a mi me excito mucho, podría decir que fue amor a primera vista, le pregunte el porque de aquella profesión, a lo que el me respondió que siempre le ha gustado ver dormir a las personas y más aún si son hombres bien parecidos como yo, me ríe de lo que me decía y no le tomaba nada de importancia, era mi primer encuentro gay, era el primer hombre que al parecer yo le había gustado, y que probablemente no solo podría llevar a cabo mi fantasía con el, sino que quizá podría ser algo más, duramos charlando durante un buen rato más, después el me dijo que si quería ir al baño con el, mi corazón latía a mil, yo sabía exactamente para que quería ir conmigo, “no seas tímido, yo se que tu lo quieres”, no pude negarme cuando el me dio la mano y me llevo a los baños, nos encerramos en uno y yo tome la iniciativa, tal y como había visto en la TV. que era esa mi única experiencia, lo comencé a besar por el cuello, después lo acariciaba como loco no sabía que hacer ni por donde empezar, él al parecer noto mi novates y me tomo de los brazos, me miro a los ojos y me dijo que me hincara, yo obedecí pero mis ojos no se apartaban de los suyos, con mis manos temblorosas le baje el cierre del pantalón y con una mano saque su verga, era la primera vez que veía una verga tan cerca de mi, su olor me provoco arcadas y vomite, yo estaba súper avergonzado, ya no quería ni voltearlo a ver, mi cara estaba roja de la pena, pero Roberto con una sonrisa me dijo que no me preocupara, que lo intentara de nuevo y me tomo de la cabeza, cerré los ojos y abrí la boca fue todo lo que hice, sentí algo caliente, oloroso y duro entraba a mi boca, de nuevo me dieron arcadas pero esta vez intente controlarlas, ya que tenía la verga de Roberto en mi boca era hora de hacer lo que tenía que hacer, recordé lo que hacían las viejas en las pornos y quise mamarla igual que ellas “ninguna vieja la va a mamar mejor que yo” pero de nuevo la realidad era otra, apenas y succionaba un poco y un liquido viscoso se mezclaba con mi saliva, provocándome aún más asco, vomite tres veces antes de poder colocarme de nuevo la verga de Roberto en la boca, intentaba lamerla con mi lengua pero de nuevo el asco me ganaba, Roberto al parecer se molesto un poco y me dijo que por lo menos lo masturbara. Tome la verga de Roberto con ambas manos y lo masturbe lo mejor que pude, “aahhhh, me vengo, ahhh, pontela en la boca”. Abrí la boca y me trague todo su semen, de nuevo no pude evitar el vomitar, pero por lo menos Roberto se fue satisfecho, al menos eso creí, “te espero adentro”. Roberto salió del baño mientras yo aún duré vomitando y esto fue lo que me costo la vida.

Al volver Roberto me dijo que me había pedido otra cerveza, yo despreocupado la tome y la bebí casi de un trago, seguimos conversando y al cabo de unos minutos mi cabeza empezó a sentir una punzada, los ojos me pesaban y me dieron ganas de vomitar, Roberto me pregunto si me sentía mal, yo no pude contestarle. Entonces me tomo del brazo y me saco del lugar, a mi me costaba mucho hablar, mi cuerpo ya no reaccionaba como yo quería, Roberto me llevo a un carro aparcado cerca del bar y me metió en el asiento trasero, recuerdo que cuando entre mi cuerpo se desplomo por completo, mis fuerzas se habían ido, pero no perdía la conciencia, entonces fue cuando Roberto entro por la otra puerta y se acerco junto a mi, saco de su pantalón una enorme verga y me la metió en la boca, yo lo único que sentía era algo duro dentro de mi boca pero no sentía nada más, mi cabeza seguía con una punzada, después sentí que me escurría algo por la boca, intente con mi ultimas fuerzas voltear hacia arriba y vi a Roberto con una jeringa. Me tomo con ambas manos y me bajo el pantalón, casi inmediatamente sentí un piquete y algo que entraba dentro, no duro mucho. Roberto me tomo con sus brazos y me incorporo, sus ojos miraban fijamente a los míos, y su boca se juntaba con la mía, mis ojos de repente se cerraron y lo último que sentí fueron los labios de Roberto rozando los míos.

Lo siguiente que recuerdo fue estar en una cama boca abajo, y alguien encima de mi, mi vista era muy borrosa, mi cuerpo poco a poco fue recuperando sensibilidad y un dolor intenso se apoderaba de mi ano, sentía como si tuviera fuego en el trasero, apenas y quise moverme cuando un nuevo pinchazo se insertaba en mi nalga, y rápidamente mis fuerzas se desvanecieron y de nuevo todo se oscureció.  

De nuevo mis ojos se abrían con esfuerzo, y pude darme cuenta de mi situación. Estaba atado de pies y manos en una cama, tenia cinta en la boca y al parecer estaba completamente desnudo. No recuerdo con exactitud cuanto tiempo paso de que había recobrado el conocimiento cuando una puerta se abrió y un sujeto desnudo y con un pasamontañas cubriéndole el rostro apareció parado junto a mí. Me quede helado al verlo, no sabía que era lo que estaba pasando, quien era ese sujeto y que quería, no podía ser Roberto puesto que este que estaba junto a mí, era más alto y mas fornido, tenia unos brazos enormes parecía que iba diario al gimnasio, su color de piel era morena. Yo estaba muy nervioso no sabía que me iba a hacer ese sujeto, de repente una voz proveniente de atrás del sujeto le dijo: “solo tienes 20 minutos, así que apresúrate”. Intente safarme de las ataduras pero lo único que conseguía era lastimar mis muñecas. El sujeto que estaba junto a mi, se acostó a un lado mió y con una de sus manos me comenzó a acariciar, yo luchaba y gemía pero la mordaza me había imposibilitado hacer algo, el sujeto continuo acariciándome, primero paso su mano por mis piernas, y lentamente llego a mis genitales, acaricio mis bolas y con su mano tomo mi verga y comenzó a masturbarme. Yo intentaba resistir a aquel acto, nunca me había pasado nada similar, mi mente estaba confusa, este sujeto me estaba violando y yo no podía hacer nada. A pesar de mis lagrimas, el sujeto continuo masturbándome cada vez con más fuerza, mi verga, contra mi voluntad, empezó a reaccionar ante aquella estimulación, y pronto estuvo erecta, el sujeto cada vez me la jalaba con más fuerza, parecía que me la quería arrancar, de un momento se detuvo y me miro a los ojos, después volteo hacía atrás y le dijo a una persona que no alcance a reconocer “o le das algo para que este tranquilo o no te pago”, a lo que la voz de atrás respondió “en seguida”.

Mis ojos seguían secretando lágrimas de desesperación y de miedo, pero al parecer nada de eso funciono, un sujeto con bata blanca se acerco a un lado de la cama donde me encontraba amordazado y desnudo, y de un mueble, saco un frasco, el sujeto también llevaba un pasamontañas en el rostro. Vi como tomaba un pañuelo y abría el frasco, después vertía el contenido del frasco sobre el pañuelo, volteo hacia mí y me coloco el pañuelo en la cara, obligándome a respirar aquella sustancia. Solo hicieron falta dos inhalaciones para que mi cuerpo se aflojara y mis ojos comenzaran a cerrarse. En la poca conciencia que aún me quedaba logre vislumbrar que era aquello que me obligaba a respirar, era eso también parte de mi fantasía, que ahora ya no lo era, era realidad y al parecer la realidad es más desagradable.

Cuando desperté quise mover mi cuerpo pero aún me encontraba en la misma situación de antes, tenía un fuerte dolor en mi ano, y mi boca tenia un sabor desagradable.

“ya despertaste, mi amor”. Al escuchar esa voz de inmediato la reconocí, era Roberto. Junto a mí de pie y con una bata blanca. El me miraba con una sonrisa y me decía que lo perdonará pero que lo necesitaba hacer. Quise hablar pero mi boca aun estaba sellada. “shhshhh, shhh, quédate quieto mi amor, tienes un culito muy apretadito, el mejor culo que haya probado, y ahora es solo mío, mío para siempre”. Roberto hablaba como un maniático, me daba miedo, pero nunca perdía su sonrisa en la cara.

Roberto me desato los tobillos y se subió a la cama, se quitó la bata, que era lo único que traía puesto, su verga era enorme, y ya goteaba líquido seminal. Me tomo de las piernas y las doblo hacia arriba completamente, dejándome las rodillas casi en la cara, y su verga apuntando directo a mi culo. “mmmmmmmm, mmmmmmm” movía mi cabeza de manera negativa, esperando que Roberto cambiara de opinión, me movía frenéticamente, quería despertar del sueño, quería regresar a ese momento antes de entrar en aquel bar de mierda, pero nada pasaba, un dolor inmenso me volvió a la realidad, era una estacada durísima, Roberto ya estaba dentro de mi, y cada vez se metía con más fuerza, “mmmmmmm, mmmmm”, podía sentir sus bolas chocando con mis nalgas, sus jadeos a unos centímetros de mi cara, no podía creerlo, la fantasía que yo siempre había tenido se estaba volviendo realidad pero de alguna manera no sentía placer, sentía dolor, asco, miedo, y Roberto era el único que mi cuerpo le satisfacía. El dolor era enorme que ya me encontraba en un estado de semiinconsciencia, y un chorro de líquido caliente en mis entrañas me despertaba de nuevo, el gemido de placer de Roberto, y un nuevo chorro. Justo cuando pensé que todo había terminado, Roberto, sin sacar su verga de mi recto, de nuevo comenzó un nuevo vaivén, mi esfínter al parecer ya se encontraba más dilatado y el dolor fue menos intenso, al poco tiempo otros dos disparos de semen me inundaban el culo. Era la primera vez que eyaculaban dentro de mí, y nunca pensé que sería de esa manera. Roberto saco su verga de mi ano se puso la bata y me quito la cinta de la boca, mi cuerpo no se movía en absoluto, mis piernas aunque no estaban atadas no reaccionaban, Roberto saco unas pastillas y las puso en un vaso con agua, me tomo de la nuca y me hizo beber el agua, a lo que hice sin oponer resistencia. Roberto tomo su verga que ya había perdido la erección y me la paso por las piernas, embarrándome lo que le quedaba de restos de semen, “perdóname, pero no te puedo dejar ir, pero no te preocupes soy anestesiólogo recuerdas, te mantendré dormido la mayor parte del tiempo mientras atiendes a los clientes, después te dormiré mientras te hago el amor, y también te dormiré para bañarte. Mientras el me decía esas cosas sin sentido pude notar como su verga se hacia dura y recobraba su erección, la tomo con una mano y empezó a masturbarla, “ya duérmete, así podré cogerte más rico”. Mis ojos no respondían, poco a poco, fui quedándome dormido……

Roberto me mantuvo en esa cama atado durante 2 años, el hacía negocio con traficantes para ir a tener relaciones sexuales, yo no era el único a lo que después me di cuenta, había más habitaciones donde había más hombres en mi misma situación, probé de todas las drogas para dormir, fui violado de todas las formas, no recuerdo haberme bañado durante todo ese tiempo, ya que antes de bañarme Roberto me inyectaba y me bañaba mientras estaba anestesiado, al mismo tiempo que me cogia.

Al cabo de ese tiempo, mi ano era ya inservible, no controlaba mis esfínteres, estaba muy delgado casi anoréxico, Roberto decidió que ya no le servía más y fue cuando me dio una última inyección. Desperté en un hospital hace tres semanas, me di cuenta que las fantasías no existen en la realidad. Las autoridades hoy buscan a Roberto, pero no creo que lo encuentren. 

chloro fantasy

Escrito por clororelatos 22-07-2008 en General. Comentarios (2)

 

 

 

Que hermosa mujer es loreta, con su 1.60 de estatura, su cabello lizo y negro hasta los hombros y su culito apretado y respingado es una mujer esplendorosa,

Fue cuando vine a vivir a esta ciudad, para ser más preciso a este edificio, coincidencias de la vida ella es mi vecina,

 

“buenos días pablo”

“buenos días loreta”

 

Otra coincidencia, siempre salimos a la misma hora, ella al trabajo y yo a otro trabajo, desde el primer día que la vi supe que tenía que cumplir con mi deseo, su nariz era la indicada para cumplirlo, al mirar sus ojos mi fantasía era verlos cerrarse lentamente, cuando miraba su boquita la idea de que estuviera abierta después de estar caída me provocaba una sensación única,

Loreta siempre usaba minifaldas y blusas muy escotadas, razon por la cual todas las personas del departamento la consideraban como la más puta,

Pero en lo que las demás personas se fijaban para mi era de poca importancia, a mi solo me interesaba verla desvanecerse en mis manos, quería verla resistirse y quería verla doblegada ante lo inevitable,

 

“buenas noches pablo”

“buenas loreta, que coincidencias verdad?”

 

Los sábados siempre salía a fiestas con su inseparable amiga, lucía, los sábados eran también los días que yo salía,

 

Coincidencias otra vez, la vida no es más que eso, coincidencia, es coincidencia estar vivo, es coincidencia haber coincidido contigo, haber nacido el mismo día que me arrestaron años después, coincidencia haber estado ahí justo donde estaba la policía.

 

Lucía a diferencia de loreta era de cabello rizado, nada fea, pero sin llegar a ser modelo, era como una mujer normal de 29 años, aunque lo único que si es de destacar es su trasero, siempre usaba pantalones entallados y eso provocaba que su culo dejara ver esas formas tan increíblemente llamativas,

Un día me entere que su fiesta se había cancelado; ellas molestas por el hecho, decidieron quedarse a ser su propia fiesta en su departamento,

Esa era mi oportunidad,

 

“chema, tráete el cloroformo, que hoy hacemos fiesta”

 

Chema era mi amigo inseparable, lo conocí en la cárcel, coincidencias mas coincidencias, su afición era igual a la mía,

 

Toc, toc,

 

En cuanto la puerta se abrió un encapuchado se abalanzo sobre loreta, cubriendo su nariz con un pañuelo con cloroformo,

Lucía al ver esto intento ayudar a su amiga, pero un segundo encapuchado repitió la misma operación que previamente había hecho con loreta,

Cuando ambas estuvieron completamente fuera de combate, los encapuchados se voltearon a ver y su mirada supo lo que después seguiría: mucha diversión,

Pasado un par de horas loreta y lucía comenzaron a despertar,

 

“estábamos esperando a que despertaran”

 

Sentadas en el sofá y sorprendidas de lo que ocurría intentaron sobornar a sus agresores,

 

“quieren dinero?, tómenlo esta en ese cajón, pero por favor no nos hagan nada”, -suplicaba loreta-

 

Lucía solo se limitaba a observar lo que sucedía, ya que ella era la más asustada por la situación,

 

“no queremos dinero, queremos vengarnos”

 

Los ojos de loreta denotaron espanto al escuchar esas palabras,

 

“vengarse, de que? Nosotras no le hemos hecho nada a nadie”

 

Los dos encapuchados rieron, y uno tomo por el cuello a loreta mientras acercaba su lengua a su boca,

 

“vengarnos de ustedes, por estar tan buenas”

 

Ya llorando ambas, intentaron persuadirlos de lo contrario,

 

“por favor, no se quienes son ustedes, pero por favor no nos lastimen, no le diremos a la policía”

 

“yo se que no lo harán, pero el saber que existen viejas tan hermosas como ustedes, y que se sienten muy prepotentes no lo podemos permitir”

 

Loreta y lucía creían saber cuales eran las intenciones de esos encapuchados,

 

“nos van a violar?”

 

“será algo mejor” dijo uno de ellos

 

Uno de ellos tomo un frasco y un pañuelo, loreta al ver lo que hacía sintio miedo recordando lo que hace unos momentos le habían hecho,

 

“no por favor, no eso otra vez”

 

El sujeto le dio el frasco a loreta junto con el pañuelo, loreta se asusto, y antes de que ella pudiera decir algo el segundo sujeto saco una pistola y le apunto en la cabeza a lucía,

 

“si no quieres que le vuele la cabeza harás lo que te ordene, entendiste?”

 

“¿Qué quieren que haga?”

 

“destapa el frasco”

 

Loreta con su mano temblorosa destapo el frasco como le ordenaban,

 

“moja el pañuelo ¡”

 

Loreta coloco el pañuelo en la boca del frasco y volteo el frasco con el cloroformo,

“cuanto le pongo?” preguntaba loreta tímidamente

 

“Hasta que escurra”

 

Loreta, vertió una buena cantidad de cloroformo sobre el pañuelo y pronto comenzó a escurrir,

 

“cierra el frasco y ponlo sobre la mesa”

 

Loreta, completamente pálida por el miedo, obedeció las órdenes de ese sujeto,

Con el pañuelo con cloroformo en la mano loreta, volteo a los encapuchados como esperando a recibir más ordenes,

El que apuntaba con la pistola a la cabeza de lucía dijo:

 

“Duérmela ¡”

 

“que?” –Preguntaba impávida loreta-

 

“no te hagas pendeja, quiero que la duermas”

 

“es mejor que obedezcas, o la pistola se va a disparar” –le decía el otro encapuchado-

 

“pero que hago?”

 

“ponle el pañuelo en la nariz, y sostenlo ahí hasta que este bien dormidita”

 

Lucía, lloraba y se mostraba temerosa ante lo que sucedía delante de sus ojos, pero con una pistola en la cabeza, le resultaba imposible hacer algo, lucía estaba a punto de ser anestesiada sin su consentimiento y ella tenía que aceptarlo,

Lucía en ese momento recordó varias películas en donde las mujeres son anestesiadas con el cloroformo,

“Tarde o temprano me tenía que pasar” –pensaba lucía-

 

Loreta, temblando acerco lentamente el pañuelo hacía el rostro de lucía,

 

“eso así, vas bien cabrona”

 

Lucía, al ver lo inminente que era su cloroformización, solo pudo cerrar los ojos para no ver lo que sucedería,

Loreta se encontraba a escasos centímetros de la nariz de lucía cuando, una voz interrumpió,

 

“espérate, así no”

 

Loreta retrocedió inmediatamente y lucía abrió los ojos asustada de lo que había oído,

 

“no quiero que cierres los ojos, quiero que tengas los ojos abiertos, hasta que el cloroformo te haga efecto”

 

Lucía no comprendía las razones de aquella orden pera dada su situación no le quedaba otra más que cumplirla,

 

“otra vez, acércale el pañuelo”

 

De nuevo loreta acercaba el pañuelo al rostro de lucía, esta vez lucia mantenía los ojos abiertos contra su voluntad,

 

A pocos centímetros de distancia, lucía ya podía percibir el olor del cloroformo, y pronto comenzó a sentirse un tanto relajada,

 

“pero será tan malo, ser anestesiada por la fuerza?” –Se preguntaba lucia en esos momentos-

Lo último que recordaba de hace unos minutos fue que un sujeto la tomo por atrás y le puso el cloroformo en la cara, al principio fue un olor muy intenso pero poco a poco se fue relajando y después cuando se dio cuenta ya estaba en el sofá, frente a estos dos sujetos,

Lucía pensaba esto cuando sintió un pañuelo húmedo en su nariz, que la hizo volver a la realidad, el olor era muy intenso, tanto que le hizo cerrar los ojos por unos instantes, pero una leve presión por parte de la pistola en su cabeza la hizo recordar lo que le habían dicho, así que abrió sus ojos nuevamente, sentía ardor en su nariz y en sus labios que era donde el pañuelo estaba, no sabía si contener la respiración o inhalarlo de un solo golpe,

 

“mas te vale que empieces a respirar”

 

Oyendo a ese sujeto tomo la decisión, y comenzó a respirar, sin darse cuenta el ardor que sentía en su cara había cesado, ahora ella respiraba por inercia, no podía dejar de respirar, sus parpados le comenzaban a pesar, y lentamente se iban cerrando, lucía trataba de no dejarse doblegar tan fácilmente, pero su cuerpo ya no respondía, dejo de sentir primero su boca y su nariz, después buscaba desesperadamente sus brazos y piernas pero no respondían, no sabía si aún los tenía en su cuerpo, su cabeza se apoyaba completamente contra el pañuelo que tenía en el rostro, la presión de la pistola que tenía en la cabeza había desaparecido, lucía quiso emitir algún sonido para comprobar que aún estaba viva pero, nada pasaba, su voz se había ido, se la habían robado, su mente también comenzaba a esfumarse, ya no sabía quien era, no sabía porque estaba ahí, no sabía quien era la mujer que frente a ella la miraba con ojos de espanto, y que lentamente se iba haciendo borrosa, lucía no se dio cuenta cuando todo se oscureció, y parecía que caía en un túnel sin fin,

 

“ya se durmió?” –preguntaba uno de ellos-

 

“parece que si, haber quítale el cloroformo”

 

Loreta retiraba el pañuelo con cloroformo de la cara de lucía y esta se desplomaba sobre el sofá completamente narcotizada,

 

Los ojos de loreta contemplaban con miedo como lucía yacía doblegada por el cloroformo, y se desconcertaba al no saber que era lo que sucedería después,

 

“ahora te toca a ti” –dijo un encapuchado-

 

“no, no por favor, haré lo que quieran, pero no me hagan eso, se los ruego”

 

Loreta se postro ante los pies de uno de los sujetos e imploraba su misericordia, tal cual lo hubieran hecho los plebeyos ante los reyes,

Ambos sujetos se miraron el uno al otro y comenzaron a burlarse de loreta,

 

“eres una cobarde, aparte de puta cobarde”

 

“no vales nada, a tu amiga no le dio miedo y a ti si, jajaja”

 

“por favor, no lo hagan”

 

“lo haremos de todos modos, es parte de nuestra venganza, así que prepárate a dormir”

 

El encapuchado que portaba el arma apunto hacía la cabeza de loreta y corto cartucho frente a ella,

Loreta, lloraba y suplicaba pero nada de eso conmovía a esos sujetos que se encontraban dispuestos a todo,

 

“si no quieres que te dispare, harás lo que te ordenemos entendiste?”

 

Lorena entre gemidos logro emitir un escueto “si”

Uno de los encapuchados saco un cubre boca tipo mascara color blanco como los que usan los obreros en las fabricas, y coloco un pedazo de algodón en su interior,

 

“suelta el pañuelo que tienes en la mano y toma este cubre bocas”

 

Loreta obedeció y cuando tuvo el cubre boca en su mano uno de ellos le dijo:

 

“toma el frasco con el cloroformo, y ponle al algodón la misma cantidad que le pusiste a tu amiga”

 

Loreta comprendió que sería inútil negarse a las peticiones de esos sujetos y accedió a hacer lo que le pedían,

Loreta vertió una buena cantidad de cloroformo en el algodón que llevaba el cubre boca y volteo a ver a los encapuchados,

 

“póntelo en la nariz y amárratelo a tu cabeza” –fue la orden-

 

Lentamente loreta acerco ese cubre boca a su cara, cuando su nariz recién hizo contacto con el algodón con cloroformo loreta por instinto lo alejo de ella,

 

“que te pasa estupida?, quieres que te haga un hoyo en la cabeza?”

 

“por favor no me hagan dormirme, huele muy mal”

 

“no seas mentirosa perra, a las mujeres les gusta, y mejor que hagas lo que te decimos o te metemos una bala en la cabeza”

Loreta de nuevo acerco el algodón a su rostro y esta vez si lo pego a su nariz,

 

“eso es, bien hecho puta, ahora antes de que te duermas amárratelo a la cabeza”

 

Loreta comenzó a amarrarse el cubre boca, mientras que intentaba no respirar el cloroformo, como antes también lo hubiera intentado lucía,

Cuando se amarro el cubre boca con el algodón con cloroformo, los dos sujetos comenzaron a acariciarse sus vergas,

Loreta al verlos sintió miedo, pues pensaba que la iban a violar, loreta pensaba que para eso las querían dormir, para violarlas sin que ellas se dieran cuenta,

En todo caso si eso fuera verdad “me conviene no darme cuenta” –pensaba loreta-

Y fue así como empezó a inhalar los vapores anestésicos del cloroformo,

 

“acuéstate, boca arriba”

 

Loreta ya sin opciones obedeció y se recostó sobre el suelo cerca de donde colgaba el brazo de lucía que ya se le había adelantado,

El cuerpo de loreta se fue aflojando poco a poco, sus músculos se colapsaron y la cara de loreta miraba fijamente a la de lucía, tal como esta última lo habría hecho antes de entrar al sueño forzado,

 

“continua así mamacita, sigue, que ya casi termina”

 

Loreta entraba una vez más al túnel oscuro que la alejaba del mundo de los vivos.

Cuando loreta quedo completamente sedada por el cloroformo, sin quitarle la mascara que tenía en la boca, los encapuchados sacaron sus vergas completamente erectas y babeantes y comenzaron a masturbarse,

 

Casi al unísono como si estuvieran perfectamente sincronizados los disparos de leche caían en el cuerpo de loreta y de lucía,

 

“ahhhhhhhh”

“ahhhhhhhh”

 

Loreta abría los ojos con mucha pesadez, aún tenía la mascara atada a su cabeza, pero el olor del cloroformo ya había pasado, con mucho esfuerzo logro quitarse la mascara de su rostro y pudo divisar a lucía que se encontraba en la misma situación de ella, ambas intentaban salir de los efectos del cloroformo,

 

“estas bien lucía?”

“ahhhhgg, eso creo”

“esos malditos, son unos cerdos”

 

“no las violamos no se alteren muchachas”

 

Loreta y lucía al escuchar que era la misma voz de uno de los encapuchados comenzaron a temblar, y con voz tímida lucía pregunto:

 

“que quieren?, por favor díganos y váyanse”

 

“ya se los dijimos, queremos venganza”

 

“pero nosotras que tenemos que ver con ustedes?”

 

“ustedes están muy buenas y son muy creídas”

 

“por favor, quien le dijo que hicieran esto?”

 

Sin contestar nada uno de los encapuchados apunto nuevamente contra la cabeza de lucía,

 

“por favor que quieren?” –Preguntaba loreta-

 

“aún nos queda mucho cloroformo así que nos lo vamos a acabar”

 

Al escuchar esto las voces de loreta y de lucía se combinaron y una sola suplica se escucho,

 

“por favor ya no, háganos lo que quieran pero ya no nos duerman, se siente muy feo”

 

Un golpe con la culata de la pistola en la mejilla de lucía las hizo callarse,

 

“harán lo que les ordene o ninguna sale con vida”

 

Loreta y lucía sabían que no tenían escapatoria, salvo una la resignación,

 

“quiero ver quien aguanta más” –dijo uno de los encapuchados-

 

El frasco con cloroformo se abrió, y dos pañuelos fueron los que mojaron, se los dieron a loreta y a lucía,

 

Las lágrimas de ambas eran incesables, y su mano temblaba al sentir la humedad fría del cloroformo,

 

“quiero que se lo pongan en la nariz al mismo tiempo, una a la otra”

 

Loreta y lucía escurriendo lagrimas sabían que terminarían haciéndolo de todos modos así que pensaron que entre más rápido sería mejor para ambas,

Tímidamente loreta miro fijamente a los ojos de lucia y sin dejar de mirarse sus brazos se cruzaron cubriendo el rostro de su amiga con el cloroformo,

Con la mente en blanco de ambas y sosteniendo cada una un pañuelo con cloroformo, sus lagrimas cesaron, y sus parpados fueron cayendo lentamente, ellas continuaban mirándose a los ojos, y continuaban respirando con la misma intensidad cada una, era una respiración lenta pero constante,

 

“son un par de putas”

 

Los sujetos tomaron los brazos de ambas y las ayudaron a seguir con el pañuelo con cloroformo en el rostro de cada una,

 

“respiren cabronas, respiren”

 

Una vez más todo se oscurecía para ambas chicas y en un sueño profundo eran sumergidas,

Después de que se durmieron por completo, los sujetos, las acomodaron sentadas una junto a la otra con sus cabezas apoyadas una a la otra, y comenzaron a masturbar sus vergas hasta que alcanzaron un nuevo orgasmo y se vaciaron sobre ellas,

Los encapuchados comenzaron a tomarles fotografías en diferentes posiciones, mientras ellas dormían, eran fotos de ellas desnudas, fotos de loreta lamiéndole el coño a lucía, fotos de loreta cloroformizando a lucía y viceversa, también fotos de ambas cloroformizándose al mismo tiempo,

 

Cuando los efectos del cloroformo comenzaban a menguar, los encapuchados les aplicaban otra nueva dosis,

Loreta apenas e intentaba abrir los ojos cuando un algodón empapado con cloroformo la obligaba a regresar por donde vino,

Así las mantuvieron por horas, narcotizándolas, fotografiándolas y masturbándose cada vez que caían dormidas, hasta que el cloroformo se agoto,

 

“es hora de irnos, chema”

“bueno, y que? hacemos lo de diario?”

“si, en cuanto publique las fotos en la Web, te doy tu parte”

“me fascina Europa, pablo, aquí puedo hacer lo que quiera”

“vamonos, ya no se vayan a despertar, háblale a la policía y deja el rollo de esa cámara”

 

“…. encontramos a dos prostitutas que al parecer se estaban drogando y no dejaban dormir, junto a ellas había un rollo fotográfico que al revelarlo………”

 

Coincidencias, siempre son coincidencias.

 

……………………………

 

 

 

 

 

narco...tico

Escrito por clororelatos 22-07-2008 en General. Comentarios (1)

 

Dormirlas con cloroformo, dormirlas con una inyección, dormirlas con una pastilla en el vino o simplemente con un golpe en la cabeza, la elección es propia de cada individuo, dependerá de que tan astuta sea el alma del anestesista, pero si una mujer es hermosa el método sale sobrando, lo importante es tenerla tendida a nuestros pies, tenerla ahí, indefensa lista para llevar a cabo nuestras más perversas fantasías, un amor necrofilico dirán algunos, una perversión sexual dirán otros, mera diversión los menos fanáticos, para mi (y para los que conocedores) esto es un arte, es la máxima satisfacción del espíritu humano, solo comparable con la de encontrarse a Dios.

No importa la condición de la mujer, pobre, rica, divorciada, soltera, ninfomana, prostituta, lesbiana, o monja, solo basta unos segundos para dejarlas sin sentido, solo un poco de astucia y casi nada de fuerza y listo, no habrá mujer en el mundo que lo resista. “una mujer como tú, nunca se acostaría con alguien como yo, la única forma de hacerlo es drogándote primero”, estas palabras fueron pronunciadas por un japonés no hace mucho tiempo, y que verdad existe en estas palabras, para que desperdiciar poemas innecesarios si existe el poema de Morfeo al que ninguna se resistirá….. “Manuel estas ahí?, ya deja de estar hablando idioteces y abre la puerta, carajo¡”

La puerta de hierro rechina como respuesta a la fuerza impuesta desde dentro, “¿me distraes, no ves que ocupo practicar más para la obra?”.

“a mi no me importa tu obra, ve y tráeme unos cigarros, después sigues con esas tonterías”

Una mueca de indeferencia, una mirada de odio y al final un libreto al suelo, el joven Manuel sale de su estancia cogiendo el dinero a la pasada con rumbo incierto,

“maldito enrique, desde que llegamos a España no me ha dejado en paz”, en medio de las cavilaciones una mujer sin fijarse en el guatemalteco de Manuel hace que este caiga al suelo y con este las monedas para los cigarros.

La rubia de ojos azules, con piernas largas y blancas que no alcanzaban a cubrir una minifalda roja que ella llevaba, fueron una contemplación para los ojos de Manuel, que no sabía si era una diosa a la que veía o simplemente era una humana deslumbrante.

Por fin la mujer se da cuenta de su acción, y las miradas se cruzan por un instante…

 

 

Ella yacía sobre una plancha metálica, amordazada, y completamente desnuda, sus ojos azules abundaban en lagrimas que escurrían por sus mejillas rosadas, Manuel desnudo y con una cámara en la mano filmaba aquel suceso, mientras que con una mano sostenía la cámara con su otra mano sujetaba su verga, después filmaba su verga sobre las tetas de aquella rubia, lentamente la deslizaba hasta acercarla a su rostro, ella volteaba la cara pero aquella verga que tenía vida propia la seguía, “estas bien sabrosa, perra”, Manuel y su verga estuvieron jugando con la rubia durante un momento, luego se alejó y tomo una jeringa, la rubia al ver aquella jeringa con un liquido azul se asusto y movía su cabeza de un lado hacía otro, aquella reacción de miedo solo propiciaba que Manuel se excitará aún más, destapo la jeringa, y acerco la aguja puntiaguda al rostro de aquella desdichada, mientras esta seguía negando lo inevitable, “¿Qué te pasa zorrita?”, sin más cavilaciones la aguja penetró el brazo de la rubia administrando todo ese liquido azul en su cuerpo, la aguja salió y con ella unas gotillas de sangre, Manuel fue de prisa por su cámara y continuo filmando, hizo un close up a la cara de la rubia, no se movió ni un instante, no habían pasado dos minutos cuando la rubia dejo poco a poco de llorar, su respiración agitada hasta entonces se hizo lenta, sus parpados temblaban, como unas persianas cuando les da el aire, pero ambos parpados bailaban de forma distinta, el de la derecha, intentaba mantenerse arriba por más tiempo mientras que su opuesto, no resistió y pronto cayó fulminado, uno cerrado mientras el otro con un esfuerzo sobrehumano trataba de luchar, una lucha que no podía ganar, antes de cerrarse una nube blanca se dejó ver tras este que en un instante desapareció por completo, la cámara se alejó del rostro de la rubia, ahora solo afocaba a la jeringa que aún tenía rastros de sangre en la punta, tomo un frasco, de donde había sacado la sustancia y enfoco la etiqueta, su nombre……

Ella despertaba lentamente, con gran esfuerzo, su cuerpo era como de metal, no podía moverlo a su voluntad, su vista no distinguía objeto alguno, había tenido un sueño extraño, no recordaba cual era, pero esperaba no volver a tenerlo, un frío metálico calaba su espalda, de pronto el viento de la lucidez choco con ella, vio en donde se encontraba y supo que su sueño era en realidad una pesadilla; desnuda yacía, más ahora se encontraba libre, con pasos lentos intentó avanzar, el suelo parecía hielo y la luz blanca le quemaba los ojos, su cuerpo chocaba contra todos los obstáculos, su mente giraba como trompo sin acertar a detenerse, una puerta y pensó que era el despertar de aquel sueño agobiante, camino solo unos pasos antes de que una sombra la asiera por detrás, un pañuelo contra su rostro, un olor dulce pero poderoso, una lucha en vano, gemidos cada vez más tenues, como una melodía que llega a su punto más depresivo, la verga de su atacante rozando las nalgas blancas y carnosas, un último pensamiento, “¿porqué?”.

Intentaba bajar por las escaleras, si tropezaba una vez más sería su final, no podía detenerse, sabía que no tenía tiempo, él estaría esperándola por algún lugar, era cosa de tiempo para que saliera, al igual que lo había hecho en las seis ocasiones anteriores, ahora era oscuro, sus pasos eran guiados por su mano, una luz al este, debía de actuar rápido, sus piernas aún adormecidas esforzándose en alcanzar la meta, dos metros, un metro, medio metro, estirando su brazo, y un ruido seco en el cerebro, aparecían estrellas en el firmamento, un dolor en la nuca, fue un golpe muy duro, ella caía por séptima ocasión, su cuerpo se desvanecía en los brazos de su dueño, su piel blanca yacía ahora sobre el cuerpo de un hombre realizando su más oscura fantasía, él la mira con ternura, mira su boca entreabierta, besa sus labios con ahínco, mientras sus dedos exploran su vagina, uno se entretiene con su clítoris, toma la mano blanca de la rubia y hace que lo masturbe, “estas bien rica cabrona, ahhh, ssiii, tu si sabes jalársela a un hombre aagaggh¡”, palabras soeces que ella ya no reconoce, un poco más y el volcán de leche hacia erupción, esta sería la séptima vez que hacía erupción…

Una escena vista por la rubia ya en repetidas ocasiones su cuerpo desnudo pálido como la luna, sobre una plancha metálica, la puerta abierta esperando por ella, pasaron horas en la duda, hasta que él entró, “¿porqué no sales, te estoy esperando?”,

“¿Por qué me haces esto, porqué me tienes que dejar inconsciente, quién eres?”

Los ojos de Manuel se enfriaron ante aquella pregunta que no tenía una aparente respuesta, él miró su interior y quiso encontrar la respuesta, una respuesta que fuera lo suficientemente buena de ser comprendida, de ser aceptada, pero por más que busco fue imposible encontrarla,

“¡contéstame¡” ella continuaba exigiendo la respuesta, Manuel al sentirse vencido, vaciló, tomo el frasco con cloroformo, y el pañuelo, “aahh, no ya no¡ no porfavor,¡¡¡ por lo que más quieras, ya no me pongas eso¡¡¡, porfavor,,, nooooooo¡¡¡¡”

Manuel se abalanzó sobre ella, colocando con astucia el pañuelo impregnado con cloroformo en su rostro, “¡respira, respira, perra¡”, ella lo miraba fijamente, no lo veía con odio sino con lastima, el no la veía, no podía; el cloroformo era más fuerte que ella, era más rápido, era más viril, ella ya no sabía que forma tomaban sus pensamientos, aquel olor la hacia ver cosas extrañas, cosas que solo una hermosa mujer podría apreciar bajo los efectos del poderoso narcótico, su cuerpo menguaba, sus piernas ya no respondían, un poco más y ya todo habría acabado, comparado con las inyecciones, los golpes en la cabeza, las pistolas “taser” de choques, los gases de dentistas, los somníferos en pastillas, los nervios pinchados, la hipnosis, los dardos tranquilizantes, ella solo tenía un pensamiento “el cloroformo es más fuerte, aaaaaaahahhaha”.

 

 

Y la rubia paso de largo, Manuel se levanto, recogió el dinero que había tirado, y en su cabeza pensó “cosas así, después de todo, solo pueden pasar en la imaginación”

 

…………………..

 

pre ty

Escrito por clororelatos 22-07-2008 en General. Comentarios (0)

 

Siempre te he observado, desde hace ya varios años, desde que supe que existías, te he observado durante toda tu vida, para ti quizá fue una tontería pero para mi fue una eternidad. Desde que llegue a este asqueroso país supe que algo grande me esperaba, sabía que eras tu, a ti te venia a buscar, no podía haberme equivocado. Siempre supe que algún día vendrías a mí, siempre supe que estarías a mi lado, te juro que no dejaba de pensar en ti, cuando entraba al baño y me masturbaba tu imagen de inocencia aparecía delante de mí y el placer se acrecentaba.

Sabía que era cuestión de tiempo, sabía que aquel día que saliste de la escuela serías mía, mía por siempre.

Te ha costado trabajo acostumbrarte a mi, pero lo has hecho bien, especialmente desde que te conseguí ese collar que llevas en el cuello. Eres más hermosa cuando lo llevas puesto.

Pero que paso aquel día lo recuerdas?. Yo lo recuerdo como si hubiera sido ayer.

 

Salías de la escuela a la misma hora, buscabas a tu madre pero yo te convencí de que tu madre me había enviado por ti (ustedes son tan creídos). Te subí a mi auto y te puse el cloroformo en la cara. Espere a que te durmieras y luego te lleve a mi casa. El verte dormida me hizo masturbarme, el verte despertar lentamente me hizo eyacular en tu rostro. Se que el sabor no te gusto pero te pido perdón por eso, pero comí pollo y no le quite la piel.

Antes de que hablaras te puse una bola de goma negra, (o como la llaman aquí “ball gag”) en la boca para que no gritaras, porque te dije que los gritos me ponían nervioso, te veías hermosa con tu piel blanca, y aún pálida por el miedo que te provocaba el verme desnudo frente a ti, con tus labios recién pintados de rosa brillante y con tus ojos verdes llenos de lagrimas escurriendo lentamente por tus sonrosadas mejillas, tu rostro parecía el de los serafines del infierno.

Recuerdo como con mis manos te acaricie tus pequeños pechos, con mis dactilares sentí que tus pezones estaban rígidos, creo que era por la excitación que te provocaba el ver a un hombre delante de ti. Tu cuerpo entero temblaba, yo creo que de frió, pero eso aún hizo que me excitara más. Había esperado tantos años por este momento que no sabía como empezar, quería disfrutarlo pero al mismo tiempo quería terminar con mi agonía rápidamente. Mi mente divago por unos instantes y después por fin supe lo que iba a seguir. Me levante y fui por unas tijeras, mi verga me dolía de la erección que me provocaba el ver tu cara hermosa llena de miedo. Cuando hice que sintieras el frió de las tijeras recorriendo tu rostro, sentí que tu cara palidecía aún más, después lentamente baje las tijeras y comencé a sesgar tu ropa, con tus manos atadas y con tus tobillos esposados estabas indefensa ante tu depredador.

Cuando termine con tu blusa saboreé con mi lengua tu sabor, el sabor de donde algún día saldría la leche que alimentaría a mis hijos. Tus pezones eran rosados como tus mejillas, los lamí lentamente, y le daba pequeños mordiscos a ratos que hacían que tu cuerpo se convulsionara.

Cuando puse el filo de las tijeras en tu calzón verde fosforescente, no pude soportarlo más y tuve que frotar mi verga en tus pezones, mi verga palpitaba (como dicen los del mediterráneo) “a tope”, ya sentía que salían, pero respire un poco recordando las clases de yoga que había tomado, especialmente para este momento, y pude controlarme. Tus ojos estaban fijos en mi verga, tus pupilas estaban dilatadas, al parecer era la primera vez que contemplabas la maravilla del hombre. Corte tu calzón y con mi lengua toque por primera vez tu abertura genital, un escalofrió recorrió tu cuerpo, tu sabor era único, tal como me lo esperaba, sabía a fresa, y lo lamí como si fuera una.

Intente meter mi dedo en tu culito pero, aún le harían falta más años para que se abriera a la primavera de la edad. –no llevo prisa mi amor, esperare el tiempo que sea necesario- recuerdo que te dije esas palabras.

Continué comiendo tu coño hasta que de nuevo sentí la necesidad de hacerlo, estaba en el límite, ellos querían salir, y yo ya no quería resistirme así que decidí que era el momento de que los conocieras.

Tome mi hermosa y mal oliente verga y la acerque a tu cara, te quite la bola de goma y sin que dijeras nada la metí toda en tu boca.

Te tome con ambas manos y te grite cosas espantosas, perdóname mi amor no era yo en ese momento, después cuando tus labios se estaban poniendo azules saque mi verga y la frote con tus labios. –observa, ahhhh, esta es la semilla de la creación, ajhhhhhhhh-. Y después de explicarte lo que era lo que te caía en la cara, te bese apasionadamente, lamí tus lagrimas mezcladas con mi semen y te abrase dándote tiernos besos, después saque el pañuelo con cloroformo y lo demás fue historia. Le mande la carta a tu madre, pero no te asustes mi amor, no le voy a pedir rescate por ti, yo se que tu tampoco te quieres separar de mi. En la carta le dije a tu madre que yo te voy a cuidar hasta que tengas a nuestro hijo, después te devolveré a ella si tú quieres.

No te preocupes no eres la única que se integra a la familia, ya tengo varios hijos, pero seguro que el nuestro será el más hermoso de todos.

Después salí a comprar el periódico y me  encuentro con las noticias, busco la mía y por fin la encuentro, como siempre los gringos exageran todo: “A 6 years old girl was kidnapped…we offer a reward……”

 

……………..

 

La tortura

Escrito por clororelatos 22-07-2008 en General. Comentarios (0)

 

“Lo haré, estoy decidido”, el martillo salía lentamente de la bolsa de su chaqueta, “ellas tienen la culpa, no puedo perdonarlas”, los pasos acelerados de ambos, ella sintiendo miedo ante una violación o en el mejor de los casos un asalto que la dejaría marcada para siempre, él, con la verga erecta, respirando como toro antes de la embestida, la calle sola, la tarde de un sábado en el centro.

 

Darien la había visto desde que inició el semestre, era de nuevo ingreso, estudiaba psicología, era alta, siempre vestida como verdadera descendiente de la burguesía, amiga de los condes, prima de doncellas, ojos azules como el cielo, piel blanca como la leche, cuerpo esbelto como gimnasta, sus miradas altivas y prepotentes, él la deseó desde el primer día, ella lo aborreció desde el primer día, no eran iguales, nunca lo serían…

 

La distancia se acortaba con cada paso, ella no quería voltear, no quería comprobar lo que ella desde hace tiempo, sabía tarde o temprano pasaría, pero nunca imagino que sería tan pronto, ayer apenas lo negó, ella pensaba que con eso sería suficiente; el semáforo cambia de color, pero esto no detiene los pasos de miedo de ella, él cada vez más cerca, “solo es cuestión de tiempo”

 

Esa noche en la fiesta pensaba aclarar las cartas de amor, ella no ya no podía seguir recibiendo esa clase de cartas, que nunca se molestaba en leer, tenía que aclarar las cosas, “lo conoces?”, “nunca lo había visto”, el odio, la desesperación, el de seguridad impidiéndole entrar, los ojos de rencor, la mente se había ido…

 

Su último error, dio vuelta en la esquina, ya no había salida, el martillo estaba afuera, ella no alcanzó a voltear, el golpe en la nuca hace que salga liquido encefalorraquideo por la nariz, el cráneo golpea el rostro, casi escapa de este, un golpe seco en el suelo, y ahora solo oscuridad…

 

Su mejor amiga había desaparecido, ella usando sus influencias, acostándose con los jefes de la policía y del ejército, todos buscando en las calles, los periódicos, la televisión no aparecía; al parecer ya no aparecería..

Culo respingado, encerrado en unos jeans, que resaltaban hasta el último milímetro de piel, tenis negros y un brazo llenó de pulseras, cabello negro alisado, ojos negros grandes, despidiéndose de sus amigos, dirigiéndose a su vehiculo, su mano dentro de su bolsa en la búsqueda de las llaves, un reflejo en el espejo, un pañuelo con cloroformo, una lucha desesperada, gemidos y pataleos, al final todo era oscuridad..

 

La segunda en desaparecer, la guardia se reforzó en la escuela, “no caminen solas”, decía el anuncio en la entrada, “pero como pudo ser, ellas eran….” Las más buenas, aristócratas, y putas de la escuela, el rey y el presidente, preocupados todos buscándolas, su última hermana, desesperada.

 

Piernas blancas, cabello rizado, ojos grises, nariz respingada, piel blanca, minifalda roja, tacones negros, sin medias, playera ombliguera, infinidad de collares como aborigen americano, solo comparable a estos en su idiotez, a pesar de la advertencia ella no obedeció, caminaba sola hacía el baño, entró, fue al espejo, se quitaba los ojos artificiales, una puerta metálica abriéndose, ella no veía bien, la sombra se colocó detrás de ella, ella se puso su pupilente, un grito ahogado, una inyección en el cuello, un golpe en la cabeza, y todo fue oscuridad..

 

Ya han pasado tres meses de la última, ni una carta, ni un rescaté, ni el FBI sirvió esta vez, ni una desaparición más, ahora una aparente calma,

 

El camión llenó de muchachas, todas ellas colegialas, minifaldas y carne por todas partes, color de la perla, ellas gritando de gozo, burlándose del chofer feo e inmigrante, él solo observándolas por el retrovisor, fijándose en una en especial, el partido ya casi iba a empezar y aún no llegaban, el chofer se apuró, abrió la puerta delantera, aceleró rumbo a la barranca, salto antes recibiendo golpes y raspones, un gritó estremecedor, la silueta de la muerte, el camión caía, rodaba directo al infierno, una piedra lo atoró, la música de la desesperación había cesado, él chofer brincó hasta el camión, miró por la ventana, nadie se movía, cuerpos sobre cuerpos, todo había acabado, él casi se resignaba, pero debajo de uno de esos un gemido se oyó, él con cuidado bajo hasta esa voz, él lo sabía, él la había seleccionado, ya la había visto desde que habían salido del lugar, ella dijo algo en un idioma desconocido, a él no le importó, un pañuelo con cloroformo en el rostro y ella dejo de gemir,

Las noticias del día eran desgarradoras, no hay sobrevivientes,

 

La porrista con ojos fatigados volvía en sí, regresaba solo para darse cuenta de sus situación, desnuda, atada a una silla de metal, sus ojos iban y venían queriendo reconocer el lugar, tres cuerpos más aparte de ella, de pie, atadas a una “cama de metal”, sus rostros apuntaban hacía abajo, desnudas, solo con zapatos de puta en los pies, a una de ellas un liquido rojo le escurría por la nariz, el cuerpo de la porrista aún estaba débil, ella sentía un sudor caliente recorriendo su rostro, su cuerpo entero le dolía, entonces él apareció, llevando una manta de carnicero, y guantes de carnaza, la volteó a ver y le dijo, con tono de niño mimado, “hola”, esta sola palabra fue suficiente para que aquella estallará en lagrimas, él de inmediato fue por un vaso y esperó a que sus lagrimas escurrieran por sus mejillas, mientras acariciaba sus vellos púbicos, rozaba sus dedos por sus labios vaginales, y saboreaba su sabor, después tomó el vaso con lagrimas de ella, y se dirigió hacía una de las otras “tres” que se encontraban delante de la porrista, él tomó a una de ellas por los cabello y la jalo hacía atrás, ella lanzó un muy escueto sonido de vida, “trágatelo¡¡” fue la orden, a lo que ella sin vacilación abrió levemente la boca y tomo aquel jugo salido de los ojos de la porrista, soltó sus cabellos y de nuevo su rostro cayo, “tú también vas a hacer igual de obediente”, una nueva explosión de sollozos, un trapo rojo empapado de cloroformo, “pero ahorita mejor duérmete”, y de nuevo la oscuridad,

 

Su verga salía y entraba cada vez con más fuerza, su culo que al principió parecía impenetrable ahora ya resultaba ser un hoyo que aceptaría una verga de elefante, zanahorias, pepinos, vibradores, e incluso un vaso ya había hecho su trabajo dentro de aquel culo, el rostro de ella estaba cubierto de sudor, sus ojos ya casi desvanecidos, el dolor ya no existía, la bola de goma ya no era necesaria en la boca, nuevos vaivenes en su interior, el cuerpo delicado y blanco temblando ante cada embestida, su respiración era tranquila a pesar de tener una monstruosa verga en su interior, en cambió la respiración de él era cada vez más intensa, la eyaculación ya se anunciaba, las entrañas vírgenes hasta ese día probarían lo que es un baño de leche, “así, así, perraaa, aahahahah”, unas pocas exprimidas más, el cuerpo desfalleciente y por fin el desplome, de nuevo todo lo cubría la oscuridad.

 

Un frió glacial sobre su cuerpo la hacía regresar de nuevo a aquel sitió lúgubre, sus piernas a los extremos sostenidas por unos grilletes, una espuma para afeitar en su pubis, y la navaja pasando lentamente por ella, “si te mueves, te vas a quedar sin ovarios, jajaj”, ella sin entender el chiste, con su cuerpo lleno de químicos, apenas entendía que aún seguía con vida.

 

La misma verga asquerosa que la había hecho vaciar su estomago 5 ocasiones, de nuevo se encontraba queriendo llegar a su garganta, “vomítame otra vez, y te saco los ojos cabrona¡”, su boca llena de aquella verga mal oliente, rozando aquellos dientes blancos como nubes, aquella verga embarrando su liquido entre aquella lengua, en aquella boca que en su vida lo único que había recibido era caviar, y los manjares más exquisitos, aquella boca, que en su vida solo se había dedicado a alabar la moda, a deleitarse a ella misma, y a despreciar a los demás, por sus ojos escurrían lagrimas de dolor, de asco y de humillación, “¡no llores cabrona, solo mama¡”, los músculos de su abdomen ya se empezaban a contraer, el asco era insoportable, los gemidos de él cada vez más intensos, ambos llegaron a su punto más álgido al mismo tiempo, uno escupiendo toda la leche de sus güevos y la otra devolviendo toda su humillación, “¡te lo advertí¡”..

 

“porque soy bueno te voy a dar una oportunidad, si dejas que te coja como toda una puta, te perdono la vida”, ella sollozando, y aún con golpes en todo su cuerpo no le quedo otra más que aceptar aquella propuesta, la desató, y ambos en el suelo comenzaron a besarse, “tranquila, hazlo bien o vales madre¡”, ella de nuevo intentó tranquilizarse, mientras el la tomaba por las nalgas y las estrujaba, ella humedecía sus labios y los pasaba por su abdomen, embarrándole su húmeda saliva, después ella llegó a sus pezones y con los dientes los aprisiono mientras jugaba con ellos su lengua, después tomo la verga enorme con sus manos, (ni entre ambas lo cubrían totalmente) y lo jalaba de arriba hacía abajo, “ahahaha”, gemía él de placer, “así, así, lo haces bien”, ella colocó sus nalgas arriba de su verga y se dejó caer, haciendo una estocada completa, ambos gimieron de placer, ella inició el sube y baja, la concha de ella aprisionaba la verga y la exprimía con fuerza, pensaba que entre más rápido terminara aquello, todo volvería a la normalidad, los güevos se endurecieron, la eyaculación ya estaba cerca, un último gemido, “ahhhhhhahahaha”, ella recibió toda su leche, y después se recostó junto a él, ella cerró los ojos, el placer la había dominado, los abrió cuando un pañuelo húmedo con el mismo olor de antes se estrelló en su rostro, “mmppphhh”, el cansancio le impidió resistir y una vez más hubo oscuridad en sus ojos.

 

“hola Darien, hace mucho que no te veía por acá, donde habías estado?”

“fui a Inglaterra un tiempo, quería distraerme un poco, además ya hacía mucho que no salía”

“oyes, fue horrible lo que pasó en la escuela desde que te fuiste”

“si, me entere de eso, pero bueno ellas se lo tenían merecido, ninguna quiso andar conmigo”

“jajaja, si tío, ellas no tenían la culpa de que estuvieras tan feo”

“bueno como sea, oyes dime, ya probaste las nuevas hamburguesas de carne de oveja?”

“de oveja? No la verdad no”

“mira las acabo de inventar, son de puras ovejitas quieres probarlas?”

“vale, pero están buenas?”

“oye tío con quien crees que hablas?, claro que sí, yo mismo elegí la carne, son puras ovejitas aristócratas”

“de que vas oyes?”

“jaja, era broma, mejor ven para que las pruebes”

 

…………………..